Un rey exagerado

30 de enero de 2024
1 minuto de lectura
Retrato de Felipe II IFuente: Picryl

En muchas de sus aristas, Felipe II fue un buen rey, aunque algo desmedido. Se casó tres veces, que ya es una exageración y , de los hijos que tuvo, únicamente las hembras destacaron. El infante Carlos, un despropósito genético; el sucesor, Felipe III, un indigno de cualquier corona, un incapaz para los gobiernos que había de heredar con tan escasa inteligencia.

Con 56 años la Sacra Cesárea Católica Real Majestad de Carlos V, viéndolas venir, después de muchos aciertos y otros tantos atropellos, abdicó en su hijo Felipe II con este escueto pronunciamiento:

-Temed a Dios, Felipe, vivid justamente y respetad las leyes.

Desde tan abultado peso sobre los hombros de su conciencia, el rey llegó a exclamar: “prefiero no tener reino a gobernar herejes”. Aunque despreciaba a los bastardos (y su padre le dejó unos cuantos), trató de ser justo con ellos y con la mayoría de sus súbditos. Y respetó las leyes que él mismo había promulgado, como nuestro Presidente de Gobierno… Y es que los absolutismos no hay quien acabe con ellos.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

El variopinto tesoro escondido en el habla de Granada, desde la ‘malafollá’ al ‘no ni ná’, o ‘¿qué pollas dices?…’

Donde las hormigas son hormigos, la malafollá es un arte y el Mío Cid aún trabaja en el cortijo…

¿Tiene el hermano más pudiente una responsabilidad especial con el que menos posee? «La conciencia nos dirá qué tipo de hermanos queremos ser»

Hay personas que llegan a nuestra vida por elección y otras que forman parte de ella desde antes de que…

De prólepsis y analepsis: Europa entre el miedo al futuro y los fantasmas del pasado

El Este de Europa, desde Alemania hacia allá, se está convirtiendo en un verdadero queso gruyere para los espías de…

El Supremo puede actuar contra Sánchez aun cuando los del ‘pacto Frankenstein’ negaran el suplicatorio: al dejar el cargo sería juzgado por sus delitos [parte 3ª]

"La justicia que se somete al cálculo de los tiempos políticos no es justicia, sino aritmética; el verdadero Estado de…