En una larga etapa de su vida, Borges se dedicó a escribir la realidad que veía sin haberla visto. A soñarla. “Ficciones” es el comienzo de una devoción por la literatura fantástica, de la que María Kodama era una especialista. Después de muchos años he comprendido la necesidad urgente de salir de la realidad cuando ésta es una mancha larga de miedos, traiciones y mentiras, de maquiavelismos que terminan en cadenas insoportables.
El peronismo se presentó en la Argentina como la puntual respuesta a una oligarquía que tenía al pueblo sometido. Llegaron Perón y Evita con la intención de someter a los argentinos a una idiotez de dependencia que hizo de muchos analfabetos apasionados y subvencionados (de eso en España también sabemos algo). Con razón decía Borges que el problema del servilismo es que fomenta sin límites la idiotez. Nada hay más peligroso que el estúpido alardeando de sabio, que el sibilino dictador creyéndose demócrata.
La realidad que estamos viviendo no puede ser sino un sueño, un vendaval de imprudencias, una tontorrona aceptación de cautividades. ¿Quién pudiera escribir el Aleph y despejarse?
Pedro Villarejo