Cómo la menopausia afecta al cerebro y qué hacer al respecto

26 de marzo de 2025
1 minuto de lectura
Fuente: Canva

El descenso en los niveles de estrógeno afecta regiones cerebrales clave para la memoria, el estado de ánimo y el sueño

En Estados Unidos, cerca de seis millones de adultos mayores de 65 años padecen Alzhéimer, y casi dos tercios son mujeres. Tradicionalmente, esta diferencia se ha atribuido a factores genéticos y a la mayor longevidad femenina. Sin embargo, investigaciones recientes han identificado la menopausia como un posible factor de riesgo en el desarrollo de la demencia.

Lisa Mosconi, neurocientífica y directora de la Iniciativa sobre el Cerebro Femenino en Weill Cornell, explica que la menopausia provoca cambios tanto en los ovarios como en el cerebro. Aunque la mayoría de las mujeres no enfrentará problemas graves a largo plazo, un 20 % podría desarrollar demencia décadas después, según informa The New York Times. El descenso en los niveles de estrógeno afecta regiones cerebrales clave para la memoria, el estado de ánimo y el sueño, lo que puede aumentar la vulnerabilidad a enfermedades neurodegenerativas.

Estudios con imágenes cerebrales han revelado que las mujeres menopáusicas presentan una reducción en el volumen cerebral en comparación con los hombres de la misma edad y con mujeres premenopáusicas. Estos cambios pueden estar relacionados con síntomas comunes como bochornos, alteraciones del humor y problemas de memoria. Además, se ha encontrado una coincidencia entre las regiones afectadas por la menopausia y aquellas impactadas por el Alzhéimer, aunque la relación exacta aún no se comprende por completo.

Algunos síntomas de la menopausia, como la falta de sueño y los bochornos, también se han vinculado con el deterioro cerebral. Investigaciones recientes sugieren que los bochornos nocturnos pueden estar asociados con biomarcadores sanguíneos del Alzhéimer. No obstante, la mayoría de las mujeres estabilizan su función cognitiva después de la transición menopáusica, y el 80 % no desarrolla demencia, por lo que no se debe generar alarma innecesaria.

Recomendaciones

Para reducir el riesgo de deterioro cognitivo, los expertos recomiendan tres estrategias clave: terapia hormonal en el momento adecuado, ejercicio regular y una dieta saludable. Se ha descubierto que la terapia hormonal iniciada al comienzo de la menopausia podría reducir el riesgo de Alzhéimer, aunque su impacto varía según cada mujer. La actividad física, por su parte, ha demostrado ser una de las mejores formas de proteger el cerebro, ya que las mujeres físicamente activas presentan menos biomarcadores de la enfermedad.

Finalmente, una alimentación basada en la dieta mediterránea o la dieta MIND, rica en frutas, verduras, granos enteros y grasas saludables, puede ayudar a reducir el riesgo de demencia. Además de sus beneficios generales, algunas investigaciones sugieren que una microbiota intestinal saludable podría influir en el equilibrio hormonal. Dado que muchas mujeres en la mediana edad tienen múltiples responsabilidades, es fundamental priorizar el autocuidado para garantizar un envejecimiento cerebral saludable.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

Un informe revela un incremento de casos de bruxismo en España, especialmente en pacientes de entre 25 y 45 años

Cleardent recomienda el uso de una férula de descarga personalizada, aunque debe ser prescrita y adaptada por un especialista Un…

Un modelo de IA puede predecir unas 1.000 patologías con una década de antelación

Aunque todavía no está listo para su aplicación clínica, ya se considera una herramienta prometedora para la investigación médica Investigadores…

Una psicóloga señala que la autoexigencia o el perfeccionismo pueden influir en la migraña

Su sistema nervioso, constantemente alerta, interpreta muchos estímulos como amenazas, generando hipervigilancia asociada al dolor La psicóloga sanitaria especializada en…

El diagnóstico precoz del autismo, clave para favorecer el desarrollo infantil

Una especialista explica que algunos de los indicadores precoces más habituales incluyen retraso en la adquisición del lenguaje, menor contacto…