Una vejez saludable depende en gran medida del buen estado del cerebro. Un estudio reciente señala que ciertos hábitos de vida pueden reducir la edad cerebral hasta en ocho años, incluso en personas que padecen dolor crónico.
La investigación, publicada en la revista Brain Communications, se centró en analizar cómo los hábitos diarios influyen en el envejecimiento cerebral. Para ello, se evaluó el nivel de dolor crónico de los participantes y se analizaron diversos factores de estilo de vida y psicológicos.
Entre los aspectos evaluados se incluyeron el consumo de tabaco, la circunferencia de la cintura, la calidad del sueño, los niveles de estrés y el optimismo. Estos elementos permitieron a los investigadores establecer una relación entre hábitos saludables y una menor edad cerebral.
Los resultados mostraron que las personas con estilos de vida más saludables presentaban cerebros biológicamente más jóvenes. En algunos casos, la diferencia entre la edad cerebral y la edad real alcanzaba hasta ocho años menos.
El estudio analizó a más de 100 adultos de entre 45 y 85 años durante un período de dos años. Aquellos con una mayor “puntuación protectora”, incluso si sufrían dolor crónico, mantenían una edad cerebral inferior a la cronológica, mientras que los participantes con hábitos menos saludables mostraban un envejecimiento cerebral acelerado.
Finalmente, los investigadores concluyen que los factores conductuales y psicosociales tienen un papel clave en la salud cerebral. Dormir bien, mantener un peso adecuado, no fumar, manejar el estrés y conservar vínculos sociales positivos se identifican como hábitos fundamentales para proteger el cerebro y retrasar su envejecimiento.