La investigación médica acaba de dar un paso que muchos califican de histórico. Por primera vez, varios pacientes han recibido un tratamiento que permite al propio organismo generar células capaces de atacar el cáncer, sin necesidad de largos y costosos procesos de laboratorio. El avance no solo abre una nueva vía terapéutica, sino que también despierta una esperanza real para quienes, hasta ahora, dependían del tiempo y los recursos de sistemas muy complejos.
Durante años, la terapia con células CAR-T ha demostrado una gran eficacia frente a determinados tipos de cáncer. Sin embargo, su aplicación ha estado limitada por un procedimiento lento, caro y físicamente exigente para el paciente. El nuevo enfoque busca cambiar por completo ese escenario.
Las terapias CAR-T tradicionales requieren extraer las células T del paciente, modificarlas genéticamente en un laboratorio y reintroducirlas semanas después. Ese proceso puede durar cerca de un mes, un tiempo crítico para personas con cáncer avanzado. Además, el coste asciende a cientos de miles de dólares y suele ir acompañado de una quimioterapia agresiva para eliminar las células inmunes previas.
El nuevo método plantea una alternativa radicalmente distinta. En lugar de modificar las células fuera del cuerpo, los científicos han conseguido que la alteración genética ocurra directamente en el organismo. Así, las células T aprenden a reconocer y atacar las células cancerosas, incluso aquellas que se esconden gracias a su “sigilo biológico”, una de las grandes defensas de los tumores.
Los resultados iniciales son prometedores. En ensayos recientes, dos pacientes mostraron una respuesta completa: no se detectaron células cancerosas en su médula ósea ni las proteínas que suelen indicar la presencia de la enfermedad en sangre. Otros dos pacientes no alcanzaron una curación total, pero entraron en remisión y se mantuvieron estables durante al menos cinco meses, según el Diario Las Américas.
Uno de los grandes logros de este avance es la reducción del tiempo de espera. Al eliminar el paso del laboratorio, el tratamiento puede aplicarse con mayor rapidez, algo clave cuando cada semana cuenta. También supone una disminución significativa del coste, lo que podría facilitar su acceso a un mayor número de pacientes en el futuro.
Además, los investigadores ya estudian el potencial de esta terapia más allá del cáncer. Las células CAR-T podrían aplicarse en enfermedades autoinmunes, donde el sistema inmunitario ataca por error al propio cuerpo. Si los resultados se confirman, el impacto podría extenderse a múltiples áreas de la medicina.
Aun así, los expertos insisten en la prudencia. Los ensayos son todavía limitados y será necesario evaluar la seguridad a largo plazo y la eficacia en grupos más amplios. No todos los pacientes responden igual, y aún quedan desafíos por resolver.
Pese a ello, el mensaje es claro. La medicina avanza hacia tratamientos más personalizados, más rápidos y menos invasivos. Por primera vez, el cuerpo no solo recibe ayuda contra el cáncer, sino que aprende a defenderse por sí mismo. Un cambio de paradigma que podría transformar el futuro de la oncología.