La Administración liderada por Donald Trump prevé mantener el control sobre las exportaciones de crudo venezolano durante un periodo indefinido como parte de un plan para la reconstrucción de la economía del país y que Venezuela pueda ser un importante proveedor de petróleo para el mundo y un aliado de Estados Unidos.
«Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela, primero este petróleo almacenado, y luego, indefinidamente, venderemos la producción venezolana en el mercado», ha comentado el secretario de Energía de EE UU, Chris Wright, durante una conferencia organizada por Goldman Sachs.
En este sentido, el funcionario estadounidense ha señalado el papel que desempeñará EE UU para estabilizar e impulsar la producción de crudo de Venezuela, facilitando la importación de repuestos, equipos y servicios para evitar el colapso de la industria del país caribeño.
«Estabilizaremos la producción y, lo antes posible, veremos que vuelve a crecer. A largo plazo, crearemos las condiciones para que las grandes empresas estadounidenses que ya estaban allí, o que quizás no estaban antes, pero quieren estar, se incorporen», ha añadido.
De este modo, ha asegurado que Washington pretende «cambiar el juego en Venezuela», con el objetivo de arreglar el país para que sea un miembro productivo del hemisferio occidental, un aliado de los Estados Unidos y un importante proveedor de petróleo para el mundo.
«Necesitamos tener esa influencia y ese control de las ventas de petróleo para impulsar los cambios que deben suceder en Venezuela», ha defendido, añadiendo que los recursos del país caribeño son inmensos. «Debería ser una potencia energética próspera, rica y pacífica. Ese es el plan», ha resumido Wright.
Por otra parte, la Administración Trump ha exigido a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que rompa sus lazos económicos con China, Rusia, Irán y Cuba, y en su lugar acepte exclusivamente a Estados Unidos en la producción de petróleo, según fuentes citadas por la cadena de televisión estadounidense ABC News.
Estas mismas fuentes apuntan a que Washington estima que Caracas tiene apenas un par de semanas antes de que se vuelva financieramente insolvente sin la venta de sus reservas de petróleo.