Europa percibe cada vez más cercana una amenaza por parte de Estados Unidos y comienza a preparar posibles reacciones ante un eventual choque diplomático con Donald Trump por Groenlandia, una cuestión que se ha convertido en una obsesión para la Casa Blanca tras el reciente derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela. Por ahora, los países europeos han respondido con comunicados conjuntos en los que defienden que el futuro de la isla debe decidirse entre Groenlandia y Dinamarca.
Sin embargo, la tensión ha ido en aumento y Francia ya trabaja en un plan de respuesta ante lo que considera una estrategia de “intimidación” por parte de Trump. El ministro francés de Exteriores, Jean Noel Barrot, aseguró que París actuará, pero siempre de forma coordinada con sus socios europeos. “Queremos tomar medidas, pero queremos dar una respuesta conjunta con los socios europeos”, afirmó.
Barrot subrayó que Groenlandia no puede ser objeto de presiones ni transacciones, recordando que se trata de un territorio ligado a un país miembro de la OTAN. “Groenlandia no está a la venta” y “no tendría ningún sentido para un país de la OTAN atacar otro de la Alianza”, advirtió, apelando al “respeto mutuo” entre aliados frente a las amenazas del presidente estadounidense.
La preocupación europea se vio alimentada por informaciones que apuntan a que Washington no descarta incluso el uso del Ejército para hacerse con el control de la isla, bajo el argumento de la seguridad nacional. No obstante, desde Estados Unidos se ha intentado rebajar el tono en las últimas horas, desplazando el foco desde una posible intervención militar hacia la opción de una compra del territorio.
El secretario de Estado, Marco Rubio, comunicó al Congreso que Trump contempla la adquisición de Groenlandia como alternativa a una invasión, y confirmó que el presidente ha pedido a sus asesores un plan actualizado para explorar esa posibilidad. Aun así, Rubio evitó explicar cómo se materializaría dicha “adquisición” de un territorio autónomo que depende de Dinamarca.
Estas declaraciones contrastan con mensajes previos de la Casa Blanca, que insistían en que “utilizar al Ejército estadounidense es siempre una opción”. Trump ha reiterado que Estados Unidos “necesita Groenlandia por razones de seguridad” y ha despreciado la capacidad de Dinamarca para garantizarla, llegando a burlarse: “Lo que hicieron para reforzar la seguridad fue añadir un trineo más”. La escalada verbal mantiene en alerta a las capitales europeas.