Fuerzas de Estados Unidos han interceptado este miércoles un buque petrolero con bandera rusa que estaba sancionado y que huyó antes de llegar a Venezuela, tras casi tres semanas de persecución en el Atlántico. Según medios estadounidenses, el navío había logrado evadir un primer intento de abordaje en diciembre y se internó en mar abierto para evitar su captura.
Durante la huida, la tripulación del petrolero adoptó varias maniobras para ocultar su identidad: pintó una bandera rusa en el casco, cambió el nombre del buque y modificó su matrícula para aparecer inscrito en el registro ruso. Estas acciones reforzaron las sospechas de Washington sobre el uso de tácticas ilegales para esquivar sanciones internacionales.
La interceptación se produce en un contexto de creciente confrontación entre Estados Unidos y Rusia, intensificada tras la destitución del presidente venezolano por parte de Washington. El Mando Sur estadounidense informó además de la incautación de un segundo petrolero sancionado y sin bandera, el M/T Sophia, perteneciente a la llamada “flota fantasma”.
Según el Mando Sur, el M/T Sophia operaba en aguas internacionales del Caribe y realizaba actividades “ilegales”. El buque fue detenido en una operación nocturna del Departamento de Guerra y actualmente está siendo escoltado hacia territorio estadounidense, en una acción que refuerza el control naval de EE UU en la región.
Desde España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, lanzó una advertencia a Washington al afirmar que “los recursos naturales de Venezuela son del pueblo venezolano”. Sus declaraciones se produjeron después de que el presidente Donald Trump anunciara que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, valorados en unos 2.000 millones de dólares.
En Caracas, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, respondió a las presiones externas con un mensaje desafiante. Tras asumir el cargo luego de la captura de Nicolás Maduro, advirtió de que el destino de quienes la “amenacen” no lo decide ningún actor extranjero: “No lo decide sino Dios”, afirmó, subrayando que, según ella, ningún “agente externo” gobierna actualmente el país.