Mis buenos maestros aconsejaban (también ellos lo hacían) que nunca diera consejos a quien no los pidiera y, aun así, revestidos de precaución y humildad suficientes como para que no se entendiera un hablar de pontífices.
Con esas pretendidas cualidades, y en vísperas de elecciones relevantes como las del 29-N, me atrevo a reclamar claridad en las propuestas electorales de los partidos políticos, que decidirán mi voto a favor o en contra:
-Votaré a quien se obligue a derogar la ley de memoria democrática que tanto daño ha hecho a España, cortando de raíz la concordia que se inició en la Transición.
-Al partido que busque con afán el modo de organizar un mercado que reduzca la inflación, imposible de mantener con estos sueldos.
-A quienes promuevan la vida por encima de todo…
Si nadie hubiera detrás de estos deseos, miraré al mar pidiendo a Dios, como Einstein, “luz, más luz”, ante esta musaraña indefinida que ofusca la buena convivencia.
Pedro Villarejo