La cuestión no es tener dinero sino saber emplearlo. Porque imagino que les llegará un momento a los grandes capitalistas que, cumplidos sus deseos, ya no les quede nada por desear. Me refiero a lo que humanamente se entiende como ambiciones resueltas. Las otras, las del alma que no se satisfacen más que con bondades, mantienen su reclamo hasta la plena satisfacción.
Después de pagar sus impuestos en España, que ya es generosa tarea, el dueño de Mercadona ha decidido repartir entre sus empleados beneficios extra que alcanzan los mil millones de euros. Esta justicia que dignifica al que la recibe y al que la entrega es, además, una inteligente manera de estimular la producción y el desempeño para que los trabajadores no sean “enemigos pagados”, sino contribuyentes felices, asegurando hipotecas y bienestares de familia: también el amor crece cuando se tiene algo más de lo suficiente.
Felicito al señor Roig por su talento social. Tanto él como el señor Amancio Ortega debieran ser ministros de economía, de cultura y hasta Presidentes de Gobierno, que cabeza y actitudes tienen de sobra.
Pedro Villarejo