El día ocho de marzo se celebra el Día Internacional de las Mujeres, pero…¿De todas?
¿Qué clase de libertades proclaman estas mujeres que se manifiestan entre proclamas, cantos y algarabía?
La petición de muchas es muy clara: debían pedir justicia real para todas las mujeres del mundo. Sé que es una falacia, pero alzando nuestras voces por todas ellas, se escucharán.
¿Qué clase de hombres son esos que, para sentirse «empoderados» al tapar a sus mujeres, consideran que son sus dueños y ellas sus esclavas?
¿Se basan solo en la modestia, la protección y la obediencia a los mandatos del Corán que les imponen sus tradiciones ancestrales?
Busca, según escritos fieles, ocultar la belleza femenina para evitar el deseo masculino y el acoso, como símbolo de identidad y virtud.
La represión es destructiva contra la orientación sexual de mujeres y hombres. Existe la pena de muerte en esos países.
Lo vemos lejos, donde la autoridad política emana de Dios y se ejerce por líderes religiosos. Las leyes civiles se basan en dogmas religiosos. Es un gobierno teocrático.
Esas mujeres, hermanas, madres e hijas viven gobernadas por un régimen que las oculta, pero que se vale de ellas —algunos, quizás demasiados— para su dominio total, basándose en los dogmas de su fe.
Es tan importante para muchas de esas mujeres enfrentarse a ese hostigamiento con demostraciones que se puedan conocer fuera de sus fronteras, delatando cómo están siendo sometidas por considerar que no se ajustan a la moral que se les exige.
Su deseo es imparable: expresar el libre pensamiento de cada una, ese que solo es tuyo y suyo para otras mujeres del mundo.
Con el deseo de poder disfrutar de esa libertad, se exponen a enfrentarse incluso con su propia muerte y así, a muchas mujeres —y a quienes las defienden en esos países— les han quitado la vida.
En el año 1979 se creó el régimen de los ayatolás, unos clérigos chiitas, represores sin ninguna piedad, que se autodenominan expertos en leyes de la sharia. Ellos imponen la moralidad y actúan como líderes máximos, controlándolo todo.
Todo con unas leyes de dominio sobre las mujeres y las niñas. Esas leyes son impartidas por hombres, y ellos las ejecutan y las imponen, convirtiéndose en dueños de sus mujeres, de sus hijas y de sus nietas.
¿En tan poca estima las consideran que las tienen que tapar para así estar seguros de su fidelidad?
¿Y qué pasa con la inteligencia de tantas mujeres que no pueden acceder a estudios superiores?
Los ayatolás existen en muchos países, y el hecho de la distancia de aquellos donde se instalaron con sangre, imposiciones, castigos y falta de libertad —si no cumples con sus doctrinas— se mantiene a sangre y fuego.
¿Dónde están esas mujeres tan libres que se venden como ejemplo de libertad y progreso, conociendo el sacrificio de sus hermanas, y no claman justicia al mundo por ellas?
Conociendo la represión, los castigos y las muertes producidas por esos hombres, erigidos por otros hombres como dueños de sus vidas.
No todo es lucir pelo de peluquería, trajes de marca o enseñar el escote según «ella misma», mostrando una estética conseguida a base de bisturí, o lo que les venga en gana, o mostrar cómo erais de verdad con total libertad…
Hacéroslo ver. Sed empáticas con las mujeres que están sufriendo. Dejaros de postureo y actuar con cordura empática, si tenéis sentimientos de piedad con todas las mujeres que sufren el dominio de los hombres en esos países.
Sed valientes. Alzad la voz por ellas, por todas ellas, que no tienen cara, que son mudas porque no les dejan opinar quienes las ejecutan sin temblarles el pulso.
Pero ellas, valientes y decididas, después de siglos de dominio, están dando su sangre por todas sus hermanas, las pasadas y las presentes.
Todos opinamos. En la calle hablamos entre grupos y, si les aprietas, te hablan de sus frustraciones.
A quienes más han criticado es a esos cómicos que aprovechan cualquier exposición al público de sus trabajos para poder expresarse en la política partidista del momento.
Mejor sería que se dedicasen a estudiar sus guiones a fondo. Luego vendrán otros y se implantará otro gobierno y quedarán marcados. El arte no tiene partido, solo su expresión, con ese don maravilloso de entretener a un público: ¡su público!
Es a lo que os dedicáis y queremos disfrutarlos con total afinidad.
No pongáis freno a vuestra maravillosa carrera artística: la política os quita impronta y creatividad.
Sabed, además, que en esos países constrictores de conciencias reina esa Inquisición de muchos siglos atrás, esa que conocemos a través de nuestra propia historia, aterradora y dolorosa.
Solo debemos tener claro que los partidismos separan y nos arrastran a los extremos, que solo traen desgracias a los pueblos.
Cuando un gobierno, sea del color que sea, se cree dueño de la opinión de toda una nación, nos arrastrará con su actuación al éxito o a la destrucción total, por culpa de imponer un criterio único: el de su mandatario.
Y qué casualidad… ¡También un hombre!
Espabilad y mejorad en conocimientos de política exterior. Tenéis tiempo con gente muy preparada y coherente para no vivir en ese continuo asalto contra la libertad, la tranquilidad y el bienestar de todos los ciudadanos que componen una nación.