Fuimos elegidos como los cómplices perfectos

11 de abril de 2026
2 minutos de lectura
Tablero de ajedrez. | Fuente: Canva

Cuando aprendes las reglas en el ajedrez, perderás por no saber, por no ver y por equivocarte. Jaque mate es la definición del final del juego

Fuimos elegidos como los cómplices perfectos, y nosotros sin saberlo…

Actuamos como buenos ciudadanos, cumpliendo con nuestras obligaciones, pagando los impuestos que nos imponen y, como padres en general, nos dejamos la piel por nuestros hijos para que tengan seguridad dentro de sus hogares, dándoles esos principios que nunca aprenderán en las calles.

Ni siquiera en algunos centros de enseñanza, donde ciertos grupos intentan inculcar el “desaprender” lo enseñado por sus progenitores, cambiando del derecho al revés todo lo que significa el ser o no ser… Valiéndose de consignas que les desestabilizarán en sus formas y maneras de comportamiento presentes y futuras.

En la mente popular de muchos de nuestros mayores, suele existir la idea de que jamás un gobierno iría en contra de sus ciudadanos, pues somos sus adalides para que se mantengan estables en sus sillones.

Cuando desde un gobierno pretenden educar a los ciudadanos, mal vamos. Su fin primordial es cambiarles los principios enseñados por sus antecesores e imponerles aquellos que les impulsarán a ellos a gozar de todo lo anteriormente logrado con mucho esfuerzo, inteligencia y respetando lo ajeno, por ser de patrimonio personal.

Las prohibiciones continuas resultan demasiado estudiadas, con doble significado, y quien no lo vea debería hacérselo mirar, pues se expone a sufrir consecuencias irreparables.

(Es lo de siempre: cuando aprendes las reglas en el ajedrez, perderás por no saber, por no ver y por equivocarte. Jaque mate es la definición del final del juego).

Igual que en nuestras formas de vivir nuestras vidas. Sin embestirla, mejor sería analizar nuestras equivocaciones, aprendiendo de nuestros errores.

El juego del ajedrez es como una metáfora de la propia vida; es un buen aprendizaje para saber tomar decisiones importantes, para solucionar errores y, lo más importante, para desarrollar esa estrategia de prolongar al máximo el juego, dando tiempo a pensar las siguientes jugadas…

Mientras tengas al rey contrario inmovilizado en el juego del ajedrez, todo dependerá de si es jaque mate, ataque directo o no; de si ganas la partida o se produce un empate. El rey no se captura físicamente; esa pieza es la más importante, no se “come”. Si el rey queda inmovilizado bajo amenaza y no tiene salida, es jaque mate.

Por eso tienes a los peones, que son la barrera para proteger las piezas más valiosas. Si avanzan juntos, controlarán las casillas del centro y así limitarán el movimiento de las piezas enemigas.

Un músico y ajedrecista francés del siglo XVIII (1726-1795) dijo que “los peones son el alma del ajedrez”. Se llamaba Françoise André Danican Philidor.

Dejad que vuestras mentes trabajen: aprenderán un juego que les dará alas a esas mentes dormidas. Esa sería la base del éxito final del juego y se puede adaptar perfectamente como aprendizaje en nuestras propias vidas.

Analizad el juego, igual que la frase de Philidor, y veréis el mensaje oculto y la intención del emisor con el impacto en quien la escucha.

Salid del continuo ostracismo de nuestro tiempo, que nos está atrapando las neuronas sin darnos cuenta, mientras suenan y resuenan frases de las que deberían arrepentirse quienes las pronunciaron, creando la desaprobación de muchos.

¡La historia verdadera está escrita: solo hay que buscar esa verdad para sentiros libres!

Manipular las mentes es una profesión que hoy se paga muy bien.

¡Y nos convertimos todos en sus cómplices al no tener ni voz ni voto! ¡Solo Dios lo sabe!

6 Comments Responder

    • Mientras existan malvados que reciban premios en vez de castigos por sus malos actos, no tendremos ni paz ni seguridad.
      Tenemos una sociedad dormida que aguanta todos los desprecios mentiras y chanchullos que nos quieran meter «en vena»
      Continuaremos a bingo, algunos con esperanza, otros sin esperar nada más
      que más de lo mismo.
      ¿Hasta cuando?

  1. A veces la complicidad no nace de lo que hacemos, sino de lo que dejamos pasar. Hay acuerdos que no se dicen, pero se entienden en las miradas, en los silencios y en esa forma casi automática de seguir el ritmo sin cuestionarlo. Y quizá lo más inquietante es que uno puede formar parte de todo eso sin haberlo elegido del todo, simplemente por no romper la armonía.

  2. Estamos acomodados. Ese es el problema. Mientras no me afecte de forma directa a mi día a día, veo las noticias como el que ve una thriller: te genera inquietud mientras lo ves pero al día siguiente vuelves a tu rutina porque no lo ves como parte de tu realidad. Pero sí, nos está pasando a nosotros, cada noticia tiene una repercusión directa en el desastre que se va fraguando y del que somos partícipes por no hacer nada. Vemos manifestarse a los que ya sufren las consecuencias, los agricultores, los ganaderos, los médicos, los empleados de Renfe, pero como seguimos yendo al supermercado y hay comida…o vamos al médico y siguen allí haciendo lo que buenamente pueden porque son fieles a su profunda vocación y condición de servicio al ciudadano… Pero somos nosotros los que los estamos dejando solos, los que no les ayudamos, los que los traicionamos, porque es la sociedad del solo “yo”. Y en eso es en lo que se esfuerzan, en distraer nuestras mentes para que no pensemos si está bien o está mal, solo que lo aceptemos todo tal y como viene, y nos resignemos a decir que nosotros no podemos hacer nada. Y sí podemos hacer, podemos pensar por nosotros mismos, unir nuestras voces cuando llegue el momento de las votaciones y echarlos con rotundidad. Ese día no podemos fallar y mirar para otro lado. Todos tenemos nuestro presente y futuro mas inminente en sus manos y no podemos faltar a esa cita porque ese día nos apetezca hacer otros planes. Ser analíticos y recelosos con los que hacen promesas de “mantener” al pueblo. Es el pueblo el que mantiene al Estado con el esfuerzo de su trabajo y su contribución con impuestos y no al revés. Querer vivir a costa del Estado es un engaño y es lo que nos llevará a la ruina si la sociedad se afinca en esa idea en vez de en la dignidad del trabajo.

    • Responder a Mertxe.

      La sociedad en la que vivimos y que nosotros mismos hemos construido o consentido,ha dejado atrás olvidadas tantas buenas costumbres,tantos principios éticos.
      Quién es el responsable? Quiénes son los responsables?
      Las preguntas pueden ser muchas y tener múltiples respuestas.
      Pero creo que es el tiempo pues

  3. Pero creo que ya es el tiempo pués vamos tarde para las nuevas generaciones,de buscar respuestas y soluciones.
    El principal núcleo de enseñanza es la familia.Hagamos que todo lo qué salga de ella sea bueno y beneficioso para los que nos rodean.

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