Medio centenar de alumnos de la Guardia Civil hacen sus prácticas sin chaleco antibalas

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Guardia Civil
Una agente de la Guardia Civil en un control policial. /AUGC

Aunque España continúa en el nivel 4 de alerta antiterrorista los alumnos hacen sus prácticas reales a pecho descubierto según denuncia la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC)

La asignación individual de un chaleco antibalas es indispensable, pero por su escasez se trata de uno de los bienes más codiciados para Guardias Civiles alumnos y los ya profesionales. A pesar de que está activo el nivel 4 de alerta antiterrorista en España, la Dirección General de la Guardia Civil no considera como un asunto prioritario la protección vital de los agentes. De este modo se encuentran los alumnos y agentes de las Unidades de la zona norte de la Comandancia de Madrid, «sin dotaciones suficientes», explican desde la asociación. Los Guardias Civiles de dicha zona cambian la funda de estos equipos como solución alternativa al problema, pero los futuros agentes destinados allí, en prácticas, prestan servicio sin la protección vital. No disponen de la posibilidad de hacer ese cambio.

Según Pedro Carmona, secretario general de la asociación mantiene que la Guardia Civil está obligada a dotar de material de protección, atendiendo a Prevención de Riesgos Laborales. «Han proporcionado chalecos antibalas a diferentes zonas de la Comunidad de Madrid, pero el área norte ha quedado excluido inexplicablemente«. Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles tampoco entienden que con las circunstancias que hay en la calle y ante un nivel antiterrorista tan elevado no haya suficientes prendas de este tipo. Siempre hemos defendido la premisa de “un agente, un chaleco”, y la Dirección General debe cumplir con su obligación de proporcionarlos a todos los Guardias Civiles. No pueden ser menos quienes comienzan su andadura profesional, pero ante las dificultades que hay sin dotaciones «al menos deberían facilitarles una solución intermedia hasta la asignación de uno individual».

La vida de los trabajadores debería ser una prioridad, pero los alumnos en prácticas, como los que están en las Unidades de la zona norte de la Comandancia de Madrid, se encuentran con la triste realidad ya en sus comienzos. Y no sólo han conocido la problemática de los chalecos, apenas les dieron polos de verano para poder cambiarse. Es una situación que recuerda a la que están sufriendo los futuros agentes destinados en Islas Baleares. «Todo ello es inadmisible y lo denunciamos públicamente. Son compañeros que se encuentran en una situación de indefensión, a la espera de pasar a profesional, y estamos para defenderlos desde sus inicios dentro del Cuerpo«, afirma Carmona. «Somos una de las policías mejor formadas del mundo, pero la cantidad y el estado de los recursos materiales y de los medios actuales no está a la altura. Hay que proteger a la gente que comienza, el futuro de la Institución, y también a los profesionales. No somos una policía de segunda, tenemos que luchar por todo lo que merecemos», sentenció.

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