El cantante Julio Iglesias ha roto su silencio para responder públicamente a las graves acusaciones de agresión sexual y maltrato formuladas por dos extrabajadoras. Lo ha hecho a través de un comunicado difundido de madrugada en su cuenta oficial de Instagram, en el que expresa su rechazo total a los hechos y asegura no haber sentido nunca “tanta maldad”.
El mensaje, publicado alrededor de las cuatro de la madrugada, comienza con un tono de profundo pesar. Iglesias niega de forma tajante cualquier comportamiento abusivo hacia mujeres que hayan trabajado con él. “Niego haber abusado, coaccionado o faltado al respeto a ninguna mujer”, afirma con claridad, subrayando que las acusaciones son absolutamente falsas.
El artista reconoce que la situación le provoca una gran tristeza. No solo por la gravedad de los señalamientos, sino también por el daño personal y reputacional que implican. “Nunca había sentido tanta maldad”, escribe, una frase que resume el impacto emocional que asegura estar viviendo. Aun así, deja claro que mantiene la fortaleza necesaria para defenderse y para que, según sus palabras, “se conozca toda la verdad”.
El comunicado también transmite una voluntad firme de proteger su dignidad frente a lo que considera un agravio muy grave. Iglesias evita entrar en detalles sobre los hechos concretos, pero sí insiste en su inocencia y en su determinación para afrontar el proceso con todas las herramientas legales a su alcance, según Europa Press.
Las declaraciones del cantante llegan después de que la Audiencia Nacional haya abierto una investigación a raíz de las informaciones publicadas por distintos medios. Ante este escenario, Julio Iglesias ha decidido reforzar su defensa legal y ha contratado al despacho del exmagistrado José Antonio Choclán, un abogado penalista con amplia experiencia en casos de alta exposición mediática.
En la parte final del comunicado, el artista cambia el tono para agradecer el respaldo recibido. Menciona los numerosos mensajes de cariño y lealtad que dice haber recibido de personas cercanas y seguidores. “He sentido mucho consuelo en ellas”, afirma, dejando ver que ese apoyo emocional resulta clave en un momento especialmente delicado.
Durante décadas, Julio Iglesias ha sido considerado el artista español más universal y un referente internacional de la cultura del país. Por ello, en España ha causado un profundo impacto la publicación de las denuncias de dos mujeres que trabajaron para el cantante y que relatan supuestos abusos, agresiones sexuales y episodios de violencia física. Las acusaciones forman parte de una investigación conjunta de elDiario.es y Univision, hecha pública este martes, y que ya está siendo analizada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional. De hecho, La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha otorgado a las dos mujeres que han denunciado al artista Julio Iglesias por presuntos abusos sexuales la condición de testigo protegido.
Según dicha investigación, además de las presuntas agresiones sexuales, las denunciantes aseguran que se les exigía someterse a pruebas de enfermedades de transmisión sexual. De confirmarse estos hechos, podrían constituir un delito adicional. Los testimonios apuntan a que Julio Iglesias recibía directamente los resultados médicos de las trabajadoras, lo que afectaría a datos personales protegidos y podría derivar en delitos de revelación de secretos y contra la intimidad, así como en posibles acusaciones por trata de seres humanos y agresión sexual. Las penas, en caso de condena, podrían oscilar entre los 10 y los 15 años de prisión.
«Él nos mandó a las chicas al ginecólogo y hacernos examen general. Había 10 o 12 chicas. Allí nos hicieron todo, el ginecólogo nos chequeó todo. Solo a las chicas», explica una de las exempleadas que ha hablado con elDiario.es. Su testimonio describe una dinámica sistemática en la que únicamente las mujeres eran sometidas a controles médicos.
«Ellos nos mandaron al médico, a todas. Me hicieron pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Nos hicieron ecografías y pruebas de sangre para ver si teníamos algún tipo de enfermedad. No me pareció normal», relata otra trabajadora. Ambas coinciden en señalar que estas prácticas resultaban invasivas y difíciles de justificar dentro de un entorno laboral doméstico.
Las dos mujeres que han acusado a Julio Iglesias de agresión sexual han justificado su decisión de denunciar los hechos ante la Audiencia Nacional por su deseo de hacer «justicia» y que «ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos» por parte del cantante. Así lo pone de manifiesto la organización Women’s Link en un comunicado en el que recaba testimonios de ambas.
«Hago esto por tres razones de justicia: la primera, por mí misma, por todo lo difícil que ha sido este proceso y por todo lo que he tenido que enfrentar para poder superarlo. La segunda, por las mujeres que trabajan en las casas de él, quiero decirles que sean fuertes, que alcen la voz, que recuerden que él no es invencible. Y la tercera, por mi país, para que algo así no vuelva a ocurrir y para que él entienda que no puede venir a hacer lo que quiera sin asumir las consecuencias«, ha explicado una de las dos mujeres denunciantes.
Para la otra víctima de las presuntas agresiones, su propósito es que «ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos por parte de él». «Quiero llevar el mensaje de que las mujeres somos víctimas y sobrevivientes, no victimarias ni culpables», según recoge el comunicado de Women’s Link .
La investigación ha provocado una reacción inmediata en el ámbito político y social. Mientras dirigentes como Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida han apelado a la “presunción de inocencia”, el Gobierno ha reclamado que el proceso llegue “hasta el final” para evitar “espacios de impunidad”. La presión mediática es intensa y, según Vanitatis, el círculo más cercano asegura que Iglesias se encuentra “preocupado y con el ánimo bajo”.
Desde Bahamas, donde reside, el cantante habría contactado con amigos de confianza en España para conocer el pulso de la opinión pública, mientras su equipo jurídico analiza los pasos a seguir. Personas cercanas como Isabel Preysler estarían “en shock”, y amigos históricos como Ramón Arcusa o Miguel Ángel Pastó insisten en que “no es el Julio que conocemos”. Otros allegados subrayan que su trato con el servicio siempre fue “correcto”, poniendo en duda los hechos denunciados.