El Gobierno español ha cerrado la puerta a cualquier implicación militar en la ofensiva de Estados Unidos contra Irán. España no permitirá el uso de las bases de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) para respaldar la operación. Así lo han confirmado tanto el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, como la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Ambos han subrayado que las instalaciones, aunque acogen presencia estadounidense, son de soberanía española y están reguladas por el Convenio de Cooperación para la Defensa firmado entre Madrid y Washington. Ese acuerdo establece límites claros. Cualquier operación que exceda el marco pactado requiere autorización expresa de España.
“No se usan ni se usarán para nada que no encaje en el convenio ni en la Carta de Naciones Unidas”, afirmó Albares. Robles, por su parte, insistió en que la ofensiva contra Irán carece de respaldo de una resolución internacional y, por tanto, no cuenta con el amparo jurídico necesario.
El mensaje es nítido: España no participará ni facilitará apoyo logístico a una acción militar que considera fuera del marco multilateral. La posición se alinea con la defensa del Derecho internacional y con la apuesta por la diplomacia como vía de solución.
El convenio bilateral obliga a que cualquier uso de las bases para misiones que no estén previstas expresamente deba ser autorizado por el Gobierno español. Esto incluye operaciones de tránsito, reabastecimiento o apoyo logístico. Sin ese visto bueno, no pueden realizarse.
En este contexto, Estados Unidos ha retirado al menos quince aviones cisterna que estaban desplegados en Morón y Rota. Según explicó Robles, no llegaron a realizar ninguna actuación relacionada con la ofensiva. Washington decidió reubicarlos en otras instalaciones.
La decisión española la distancia de otros socios europeos como Francia, Alemania o Reino Unido, que han mostrado una postura más abierta a reforzar su implicación en la región. Madrid, en cambio, insiste en la desescalada y en evitar una espiral de violencia con consecuencias imprevisibles.
Además, el embajador iraní en España advirtió de que cualquier territorio utilizado para la “agresión” contra su país podría considerarse un objetivo legítimo. Aunque no mencionó directamente las bases andaluzas, el contexto refuerza la prudencia del Ejecutivo.
España defiende que la Unión Europea debe seguir siendo un espacio de paz y estabilidad. El Gobierno insiste en que la única salida duradera pasa por el diálogo y por el respeto al orden internacional. En un momento de máxima tensión en Oriente Próximo, Madrid opta por marcar distancias y reafirmar su compromiso con la legalidad internacional y la vía diplomática.