Doña Lola

9 de junio de 2023
1 minuto de lectura
Doña Lola
Diamante. | Fuente: Mario Sarto / Wikimedia Commons / Europa Press

Vivía en un primer piso de escalera solitaria. Hablaba poco porque todo lo decía con sus ojos, con su manera lacia de peinarse, con sus atrevimientos en el maquillaje. Sólo Dios sabe a qué se dedicaba doña Lola aunque, en un primer análisis, se le notaba satisfecha.

Más tarde supe que alquilaba pulseras, anillos con diamantes o broches ostentosos a las señoras que querían presumir en las mesas petitorias de la Cruz Roja. Y que el oro le venía de gentes que no pudieron devolverle a doña Lola su dinero prestado.

…Todavía hay familias que prefieren exhibir lo que no tienen en las mesas de la vanidad, brillar con oros que no son suyos, sabiendo que alrededor vigila desconfiada, dispuesta a cobrar sus intereses, la irreverente doña Lola.

 

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

Cosas raras bajo el suelo

Debajo de la Casa de América, en la madrileña plaza de Cibeles, pasaban –quizá siguen pasando– cosas raras.…

Un bayón para olvidar el dolor

La gente mira la desgracia con una pena antigua, como si ya supieran que el fuego es el dueño de…

Puentes de la memoria: el fútbol, España y México en el pentagrama del hispanismo

"El destino de los pueblos hispanos es un largo caminar hacia el reconocimiento mutuo a través de las cenizas del…

Cuando el progreso significa regresar

La observación es el principio de la sabiduría porque detecta los rumores del aire…