La actividad prolongada, tanto a nivel fisiológico como psicológico, impide que el cuerpo descanse adecuadamente
La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) destaca las consecuencias del estrés prolongado en el organismo, según el investigador Ernesto Tarragón Cros. En una entrevista, el docente del Grado de Psicología e investigador del grupo ‘Psicobiología Fundamental y Aplicada (PSICOBIOFUN)’ de UNIR, enfatiza que el cuerpo humano no está diseñado para enfrentar situaciones de estrés prolongado.
En la sociedad actual, marcada por la actividad constante y la búsqueda de productividad, Tarragón explica que esta activación prolongada, tanto a nivel fisiológico como psicológico, impide que el cuerpo descanse adecuadamente.
El experto en neurobiología destaca la capacidad del cuerpo humano para enfrentar situaciones de estrés durante un corto periodo de tiempo. Sin embargo, enfatiza que el organismo no está preparado para lidiar con el estrés prolongado característico de la sociedad actual.
Tarragón resalta la fascinante capacidad del cuerpo humano y cómo ha desarrollado mecanismos para enfrentar amenazas y peligros en situaciones breves. Sin embargo, destaca la importancia de volver a un estado de homeostasis o equilibrio una vez superada la situación estresante.
El investigador aborda también el tema de los nootrópicos, estimulantes de la memoria y potenciadores cognitivos, utilizados para mantenerse al ritmo frenético de la vida actual. Menciona que, si bien algunos pueden tener efectos dañinos a largo plazo, la evidencia es insuficiente para determinar su impacto general. Destaca que muchos de estos potenciadores funcionan por efecto placebo.
Aprender a manejar el estrés
En relación a la multitarea, Tarragón explica que la creencia de mantener un alto rendimiento en varias tareas a la vez es falsa. La atención humana es limitada, y realizar múltiples tareas simultáneamente disminuye el rendimiento en cada una de ellas, a excepción de las tareas automáticas.
El investigador concluye que realizar múltiples tareas que requieren atención y recursos cognitivos resulta en un menor rendimiento. El cerebro automatiza ciertas tareas para no requerir una gran cantidad de atención al realizarlas, pero al realizar múltiples tareas que demandan atención, el rendimiento se ve afectado.