Condecorado

1 de febrero de 2024
1 minuto de lectura
Miguel de Unamuno

Sabida es la anécdota referida en la condecoración que el rey Alfonso XIII otorgó a don Miguel de Unamuno. Con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio sobre el cuello, el Rector agradeció al Monarca:

-Gracias, Majestad, por tan altísima distinción, que bien merezco

El Rey, sorprendido, le respondió:

-A cuantos he concedido esta Gran Cruz consideraron que no se la merecían.

-Y tenían razón, Majestad, tenían razón.

Como la vida de los hombres se balancea entre el pedestal y la tumba, don Miguel de Unamuno fue desterrado en 1924 por el general Primo de Rivera a Fuerteventura, adonde el mar serenó sus impulsos y tuvo ocasión de armonizar sus creencias. Puede que sentado en una roca escribiera uno de los renglones de esta carta: “El paisaje es triste y desolado, pero tiene hermosura”. Al regresar el filósofo de nuevo a Salamanca dejó una sentencia que hoy colocamos en la bandeja de la circunstancia:

-El problema de España no es político, es ético.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

Ahorrar es un placer

Tengo un amigo de mediana posición que, sin mucho alarde, está convencido de ser uno de los más ricos de

Alma española

Vinicius tiene la boca grande de reír y la boca más grande de las imprudencias

Ministro que fue, poeta que es

Leo a César Antonio Molina que se explica con la síntesis de un sabio griego

Juez jubilado

Las personas de buenas costumbres cuando daban el pésame a los familiares del difunto, solían decir: “Que Dios lo tenga