Durante décadas, Julio Iglesias ha sido considerado el artista español más universal y un referente internacional de la cultura del país. Por ello, en España ha causado un profundo impacto la publicación de las denuncias de dos mujeres que trabajaron para el cantante y que relatan supuestos abusos, agresiones sexuales y episodios de violencia física. Las acusaciones forman parte de una investigación conjunta de elDiario.es y Univision, hecha pública este martes, y que ya está siendo analizada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional. De hecho, La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha otorgado a las dos mujeres que han denunciado al artista Julio Iglesias por presuntos abusos sexuales la condición de testigo protegido.
Según dicha investigación, además de las presuntas agresiones sexuales, las denunciantes aseguran que se les exigía someterse a pruebas de enfermedades de transmisión sexual. De confirmarse estos hechos, podrían constituir un delito adicional. Los testimonios apuntan a que Julio Iglesias recibía directamente los resultados médicos de las trabajadoras, lo que afectaría a datos personales protegidos y podría derivar en delitos de revelación de secretos y contra la intimidad, así como en posibles acusaciones por trata de seres humanos y agresión sexual. Las penas, en caso de condena, podrían oscilar entre los 10 y los 15 años de prisión.
«Él nos mandó a las chicas al ginecólogo y hacernos examen general. Había 10 o 12 chicas. Allí nos hicieron todo, el ginecólogo nos chequeó todo. Solo a las chicas», explica una de las exempleadas que ha hablado con elDiario.es. Su testimonio describe una dinámica sistemática en la que únicamente las mujeres eran sometidas a controles médicos.
«Ellos nos mandaron al médico, a todas. Me hicieron pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Nos hicieron ecografías y pruebas de sangre para ver si teníamos algún tipo de enfermedad. No me pareció normal», relata otra trabajadora. Ambas coinciden en señalar que estas prácticas resultaban invasivas y difíciles de justificar dentro de un entorno laboral doméstico.
Las dos mujeres que han acusado a Julio Iglesias de agresión sexual han justificado su decisión de denunciar los hechos ante la Audiencia Nacional por su deseo de hacer «justicia» y que «ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos» por parte del cantante. Así lo pone de manifiesto la organización Women’s Link en un comunicado en el que recaba testimonios de ambas.
«Hago esto por tres razones de justicia: la primera, por mí misma, por todo lo difícil que ha sido este proceso y por todo lo que he tenido que enfrentar para poder superarlo. La segunda, por las mujeres que trabajan en las casas de él, quiero decirles que sean fuertes, que alcen la voz, que recuerden que él no es invencible. Y la tercera, por mi país, para que algo así no vuelva a ocurrir y para que él entienda que no puede venir a hacer lo que quiera sin asumir las consecuencias«, ha explicado una de las dos mujeres denunciantes.
Para la otra víctima de las presuntas agresiones, su propósito es que «ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos por parte de él». «Quiero llevar el mensaje de que las mujeres somos víctimas y sobrevivientes, no victimarias ni culpables», según recoge el comunicado de Women’s Link .
Por su parte, Julio Iglesias ha roto su silencio en medio del fuerte impacto mediático y judicial. En declaraciones a la revista ¡HOLA!, el cantante confirmó que ya está preparando su defensa y que su versión de los hechos llegará “muy pronto”, prometiendo una respuesta “clara y contundente”.
Según la publicación, el artista habló con un tono “serio y grave”, plenamente consciente de la situación, pero decidido a que se conozca “el relato real” de lo sucedido y a que no quede “ninguna duda”. Aunque su entorno guarda silencio en público, en privado niegan “rotundamente” las acusaciones y aseguran sentirse “sorprendidos” por la denuncia, mostrando una defensa cerrada del cantante.
La investigación ha provocado una reacción inmediata en el ámbito político y social. Mientras dirigentes como Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida han apelado a la “presunción de inocencia”, el Gobierno ha reclamado que el proceso llegue “hasta el final” para evitar “espacios de impunidad”. La presión mediática es intensa y, según Vanitatis, el círculo más cercano asegura que Iglesias se encuentra “preocupado y con el ánimo bajo”, pendiente del impacto público del caso.
Desde Bahamas, donde reside, el cantante habría contactado con amigos de confianza en España para conocer el pulso de la opinión pública, mientras su equipo jurídico analiza los pasos a seguir. Personas cercanas como Isabel Preysler estarían “en shock”, y amigos históricos como Ramón Arcusa o Miguel Ángel Pastó insisten en que “no es el Julio que conocemos”. Otros allegados subrayan que su trato con el servicio siempre fue “correcto”, poniendo en duda los hechos denunciados.