AUDIO EXCLUSIVO: La responsable del CNI y un subordinado pactaron con Villarejo «no calentar a Corinna» para que callase lo que sabía del Rey

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Villarejo.
De izquierda a derecha; la actual directora del CNI, Esperanza Casteleiro; el comisario José Manuel Villarejo; el rey emérito Juan Carlos I y su examante, Corinna Larsen; y el antiguo jefe de la UDEF, José Luis Olivera.
Audio exclusivo entre Esperanza Casteleiro, José Manuel Villarejo, Rafael S. P y José Luis Oliveras.

La directora actual del Centro Nacional de Inteligencia y entonces número dos de la agencia, Esperanza Casteleiro; el excomisario José Manuel Villarejo; el coronel del CNI y responsable del terrorismo internacional, Rafael S.P.; y el exjefe de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), José Luis Oliveras, se reunieron en una comida el 6 de octubre de 2015 para ‘arreglar’ ciertos asuntos que les preocupaba resolver. Uno de ellos, que se desprende del audio que difunde hoy en exclusiva FUENTES INFORMADAS, hace referencia al control y vigilancia que realizaban los servicios secretos españoles a la examante del rey emérito, Corinna Larsen, para que no desvelara los secretos y negocios ilícitos de don Juan Carlos. En este sentido, el coronel afirma que «es de interés para todos» no «calentar» a Corinna. A lo que Villarejo le responde que «lo mejor es dejarla en paz» (a partir del min. 9:45).

Este es el segundo encuentro en el que Villarejo y Casteleiro, entonces número 2 del CNI, hablan de diferentes asuntos relacionados con Corinna y la seguridad del Estado. El audio del primer encuentro, una conversación de casi seis horas, lo publicó en exclusiva FUENTES INFORMADAS el pasado 10 de junio. En aquel encuentro tanto Casteleiro, entonces número 2 del CNI, como Villarejo convienen en que es necesario limar asperezas y buscar un acercamiento con el entonces jefe de los espías, Félix Sanz Roldán. Villarejo se muestra a favor, pero Sanz Roldán no dio señales de vida.

Villarejo acabó en la cárcel, según él por las presiones del CNI sobre los jueces; y, por otro lado, el emérito tuvo que abandonar España varios años después tras salir a la luz la munición en forma de audios que guardaba el comisario; entre ellos, cuatro grabaciones en Londres de él con la princesa Corinna, en las que ella da todo tipo de detalles sobre las comisiones que cobraba don Juan Carlos.

En la fecha del nuevo almuerzo que ahora se describe, el del 6 de octubre de 2015, el comisario señala que Corinna está muy enfadada con las amenazas que afirma haber recibido del entonces jefe de los servicios secretos españoles, Félix Sanz Roldán, tras cortar ella su relación con el Rey. El emérito quería recuperarla a toda costa. Y si no volvía con él, quería que le devolviese los millones de euros que le había regalado. O, al menos, eso le dijo a ella Sanz Roldán.

El comisario insiste en que «ella no quiere guerra [con el CNI], lo que no quiere es que le toquen las narices». De esta forma, Villarejo cita algunos ejemplos de cómo ella había sentido el aliento del CNI en su nuca: «Ella se sintió atacada cuando lo de Mónaco, cuando les mandaron a los chicos aquellos, a los mercenarios aquellos, y cuando ha ido a dos o tres sitios, se ha sentido vigilada». Lo ocurrido «fue justo a los pocos meses de lo de la cacería [de Bostwana, en la que el emérito mató a un elefante]», explica Villarejo (a partir del min. 9:05).

No obstante, Villarejo asevera que Corinna «se fía» de él. Olivera plantea que ella «haga sus negocios, que se gaste su dinero y tranquila. Pero si quiere un día dar por saco…», a lo que el comisario contesta que «utilizará» su «vía siempre» para realizar ese tipo de ofensivas (a partir del min. 10:29). O lo que es lo mismo, que recurrirá a él cuando tenga algún problema de esta clase.

«En tema jurídico a los Garrígues [firma internacional de servicios legales], no se fía de ellos. Los ingleses suyos [los abogados], eso no tiene nada que ver. Eso es otra historia. Para temas duros y tal, se fía mí porque me ha pedido alguna cosa: ‘oye, mírame esto, que voy a hacer negocio, a ver qué te parece, tal y cual’. Y eso no se lo pide a los guiris [despacho de abogados inglés] que tiene» (min. 10:47), sentencia Villarejo.

Los 65 millones que el emérito regaló a Corinna

Los hechos de los que hablan los comensales, desarrollados entre 2015 y 2020, se enmarcan en una presunta estrategia de acoso y derribo del CNI a la princesa y empresaria alemana. El motivo: ella atesora información comprometida para la seguridad del Estado y el prestigio de Rey emérito. Dichos acontecimientos, las supuestas amenazas, están siendo analizados ahora por la vía civil en el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra, donde Corinna presentó una demanda por daños y perjucios contra don Juan Carlos. Un asunto del que este medio se ha hecho eco a través de las informaciones del periodista Ernesto Ekaizer, publicadas también en El Periódico de Catalunya.

Juan Carlos I le regaló en concepto de donación 65 millones de euros a su amiga entrañable a través de la Fundación Lucum, una entidad panameña offshore que administraba pero que nunca declaró a Hacienda. Ese dinero procedía supuestamente de los 100 millones de dólares que recibió, también como regalo, del rey Abdulá (Abdalá bin Abdulaziz al-Saúd), antiguo jefe del Estado de Arabia Saudí. Un capital que se sospecha procede de las comisiones del AVE a la Meca fruto de las obras que adjudicó Arabia Saudí a empresas españolas debido a que el emérito medió para que se consiguiese tal concesión multimillonaria.

Posteriormente, Juan Carlos I cambió de parecer, tras romper ella con él, y le pidió a su examante que se lo devolviera, pero Corinna estimó que dicha transferencia dineraria era «irrevocable» y que no pensaba devolvérsela. Después de la negativa de la princesa alemana, la cercanía se tornó en un rechazo personal por este motivo en el que nada bueno se podía augurar y de ahí la campaña de los servicios secretos españoles contra ella.

Asimismo, en el encuentro se menciona una conversación grabada entre Corinna Larsen y el exdirector del CNI, Félix Sanz Roldán, con el que, por cierto, Villarejo mantiene fuertes desavenencias y le culpa de estar detrás de su actual situación judicial. Esa grabación que habrían escuchado algunos de los reunidos a la mesa, según Villarejo y Oliveras, es un «montaje» (min. 8:06) hecho por Corinna para, conforme se infiere, beneficiarla en el procedimiento judicial que ella ha abierto contra don Juan Carlos en la corte de Londres.

Por tanto, se pone en tela de juicio la veracidad de esa reunión, ya que Villarejo asegura que no conoce con seguridad la voz del jefe de los espías españoles y no puede decir con rotundidad si la que escuchó pertenece a Sanz Roldán. En ese diálogo el jefe de los servicios de inteligencia españoles habría intentado, presuntamente, que Corinna cesase su acción de desprestigio contra el emérito. En definitiva, el objetivo era que ella ‘no tirase de la manta’.

«Yo he oído los minutos, ha hecho un montaje… Ella trabaja mucho con los ingleses, como tú sabes. Mucho. Tiene unas relaciones de puta madre y [Sanz Roldán] está hablando con la Corinna, con la reina [no se precisa quién exactamente, pero se presume que la reina Sofía], con la Hillary Clinton, [antigua secretaria de Estado de EE UU y esposa del expresidente americano Bill Clinton] como sabes. Se mueve y…» (min. 8:15), atestigua el excomisario.

Pacto para sellar la paz entre Villarejo y Sanz Roldán

En otro orden de asuntos, otro de los propósitos de la reunión era firmar la paz entre el CNI y Villarejo debido a que la relación entre el por entonces jefe de los espías, Félix Sánz Roldán, y el comisario era muy tensa. Sanz Roldán ya sabía que Villarejo se había reunido con Corinna en Londres. «Él [Félix Sánz Roldán, ex director del CNI] sabrá que hemos arreglado temas pero detalles ninguno» (min. 1:12), asegura el miembro del CNI especializado en terrorismo internacional en relación con el objeto de la reunión.

Era clave para las dos partes que hubiera una buena relación entre uno de los más importantes comisarios del Ministerio del Interior y el CNI, sobre todo, porque se necesitaban el uno al otro. Durante la charla, se explicitan las tensiones entre Villarejo y Sanz Roldán, quien, según el excomisario, habría utilizado temas personales para dañarle a sabiendas de la información que disponía sobre las andanzas de don Juan Carlos.

«Lo que sí me comprometo es que el Centro [Nacional de Inteligencia] no ha trabajado contra ti ni va a trabajar contra ti», le reitera el coronel del centro a Villarejo en varias ocasiones. «¿Te parece poco? Ir con eso macho, la ruina esa… (…) Contar cosas de mi parienta para joderme… Marcelino [Martín Blas, el jefe de Asuntos Internos de la Policía y la persona que Villarejo considera uno de sus grandes enemigos] no tiene entidad para eso» (a partir del min. 3:31), indica indignado el comisario ahora retirado, quien le acusa de haber difundido información sensible sobre su mujer. Al mismo tiempo, Olivera reconoce esas tiranteces y apunta que «por la parte del CNI (…) ha habido [hostilidad] en la medida» (min. 6:05) que le han descrito durante el transcurso de la conversación, con lo que Villarejo no está de acuerdo.

Además de ello, uno de los asuntos que más tensó la cuerda fue las querellas que se interpusieron el uno al otro por diferentes motivos. El policía retirado denunció a Sanz Roldán por delitos de descubrimiento y revelación de secretos oficiales y sobre la colaboración con organizaciones terroristas.

Una de las denuncias de Villarejo data de 2017 en la que atribuye al exjefe del CNI haber filtrado a la prensa una foto suya de la que, según él, fue una operación antiterrorista, así como unas declaraciones en televisión donde afirmaba que había amenazado de muerte a la ya citada Corinna Larsen si no transigía a sus peticiones para con el Rey. La Audiencia de Madrid acabó archivando la denuncia de Villarejo, «no por falsa, sino por carecer de suficiente sustento para dar inicio a un procedimiento penal», según la resolución de la Audiencia. Por su parte, con carácter posterior, el exdirector del CNI se querelló contra él debido a esas acusaciones por injurias y denuncia falsa, que acabó en 2017 con la absolución del comisario.

Esperanza Casteleiro, que asistió a esa reunión, era entonces la número dos del CNI. Después de la destitución de Paz Esteban a raíz del caso Pegasus, el escándalo del espionaje por parte del Estado a terminales móviles de líderes independentistas, Casteleiro se ha convertido recientemente en directora del CNI con rango de secretaria de Estado. Según el argot que se usa en inteligencia, proviene del grupo de los denominados «papelines», los analistas del CNI que se encargan de hacer una suerte de trabajo de oficina. Luego están los agentes de campo, conocidos como los «piernas», que hasta ahora han sido relegados de los lugares de dirección en favor de analistas como Casteleiro. Por último, están los «fontaneros», los que desarrollan operaciones como ‘Pegasus’.

En esa línea, Casteleiro le preguntó entonces a Villarejo: «¿Cuántos secretarios alguien ha dicho alto ahí o ha puesto una querella?». El comisario precisa, respecto a otra denuncia, que él no interpuso una querella contra el jefe de los espías, sino que la puso «contra algunos miembros del CNI, a él [Sanz Roldán] no le mencioné». «Y luego la retiré, eh. Lo que pasa es que de alguna manera entendía que no podía ser darme de hostias si no contara con el paraguas mío» (min. 6:25), sostiene.

Sin embargo, en realidad se trataba de sellar una entente cordiale a los efectos de establecer una simbiosis que no les perjudicara a unos y otros. Villarejo era imprescindible para los servicios secretos por las fuentes que tenía, pese a que la Policía y el CNI tienen respectivamente sus propios servicios de inteligencia. Pero no solo él, también Marcelino Martín Blas. «La información fetén en Cataluña, en el mundo árabe… Si este [Martín Blas, el jefe de Asuntos Internos de la Policía] no está, estás seco» (min. 5:33), mantiene José Luis Olivera.

Por ese motivo, se emplazan a ese pacto de no agresión. «Por mi parte, pelillos a la mar, no soy nada rencoroso (…) Yo estoy tres horas cabreado y luego se me olvidan las cosas…», le traslada Villarejo a los miembros del CNI asistentes al encuentro. Esperanza Casteleiro, en una de sus intervenciones audibles, le explica cómo se ha llegado hasta ese punto: «Yo te lo he dicho y es una situación habitual que ha surgido y de repente pues… ‘contra ti esto’. Entonces eso ha quedado ahí». A lo que el coronel del CNI agrega: «Mi jefe [Sanz Roldán] no habla mal de ti, porque él va a hacer lo que le salga de los cojones» (a partir del min. 2:40).

Según el comisario, la solución de estas tiranteces pasa por tener una conversación con Félix Sanz Roldán en la que se arreglarían todas las tensiones entre ambos. «Me gustaría que alguna vez me dedicara 10 minutos para hablar conmigo. Seguro que si él y yo hablamos así como hemos hablado tú y yo a partir de ese momento cambiará de opinión. Lo que le han vendido… Las historias que le habrán contado son totalmente falsas” (min. 3:16), advierte Villarejo.

Casteleiro mantiene que la Policía «necesita» a Villarejo

De hecho, se siente injustamente tratado y vilipendiado. «No hay posibilidad ninguna de tener información negativa o chunga contra mí porque yo todo lo que he hecho lo he hecho porque me lo han ordenado. Yo no he ido a mi aire, yo no he ganado pasta aprovechándome de la posición que tenía”. De tal modo, se defiende diciendo que habla «con la seguridad» de que ha jugado «limpio». «Por eso me cago en la madre que le parió de quien ha faltado. Lo único que he hecho es trabajar para mi país y por eso me duele que de pronto pase de héroe a villano. ¿Entiendes mi situación?» (min. 7:27), les reprocha.

Cuando llega la hora de despedirse, empiezan a comentar que la Policía ha «aprovechado muy mal» los servicios de Villarejo y que los ministros de Interior no lo han valorado lo suficiente. El antiguo jefe de la UDEF explica: «Ha trabajado para Rubalcaba, Rubalcaba le niega. (…) El otro le niega, el otro le niega». A ese respecto, Casteleiro, entonces número dos de la agencia, en alusión a que la labor del comisario era importante, refiere: «Pero se necesita [a Villarejo]» (a partir del min. 16:44).

Finalmente, Villarejo afirma: «Me tenéis a vuestra disposición para lo que queráis». El coronel Rafael S.P. le tiende la mano y acepta ese ofrecimiento: «Si tienes algún problema, alguna pega, alguna cuestión, alguna percepción de que nosotros [el CNI] estamos detrás». «Lo clarificamos» (min. 1:47), zanja el coronel.

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