Uno es según los libros que lee.
Según la luz que recibe.
Según el Dios en quien cree.
Según el amor que sabe dar y el amor que le baña.
Según los amigos que tiene.
Según la poesía que escucha.
Según los disparates que soporta.
Según la música que sostiene su soledad…
Uno es la consecuencia agitada de todo eso, que se convierte en una circulación de sangres indispensables para vivir.
Y, si una vez mezclado todo, han aparecido frutos en el propio árbol, que sirven de comida y agasajo, no queda otro remedio que dar paso, sacar el pañuelo y despedirse, para que no se deshaga lo bien hecho.
…En esta España nuestra, sin embargo, insisten en permanecer los que no saben dónde meterse.
pedrouve