Pedro Sánchez ha reclamado una regulación internacional de la inteligencia artificial (IA) para evitar que su desarrollo avance sin controles, especialmente cuando sus efectos alcanzan a niños y adolescentes. El presidente del Gobierno ha advertido de que los avances tecnológicos ofrecen oportunidades, pero también pueden agravar problemas como el ciberacoso, el odio, los delitos sexuales o la soledad.
«Un mundo digital sin reglas no es un espacio de juego, es una jungla sin ley», ha afirmado Sánchez durante la apertura, en Nueva York, del Diálogo de Alto Nivel para la protección de los derechos de la infancia frente a la Inteligencia Artificial. El encuentro reúne a España, Francia, Australia y Kenia, cuyos dirigentes participan como copresidentes de esta iniciativa.
El presidente español ha puesto especialmente el foco en la concentración de poder dentro del sector tecnológico. En su intervención ha criticado que «algunos tecno-oligarcas concentran poder y riqueza, moldean valores y preferencias» y ha defendido que las compañías deben asumir responsabilidades por las consecuencias de sus productos sobre los menores.
«No pueden privatizar los beneficios y socializar los costes», ha señalado Sánchez, que ha reclamado que las empresas rindan cuentas por el impacto de sus actividades. Esta posición coincide con la línea defendida por el Gobierno en su Plan IA360, presentado esta semana, que plantea reforzar la gobernanza y la seguridad en el desarrollo de esta tecnología.
Sánchez también ha reivindicado la iniciativa del Gobierno español para establecer en 16 años la edad mínima de acceso a las redes sociales. La propuesta se suma a las medidas adoptadas en otros países, como Australia y Francia, que han planteado restricciones de edad para el acceso de menores a determinadas plataformas digitales.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha respaldado durante el encuentro una aproximación preventiva. «Proteger a los niños en línea es una prioridad fundamental de salud pública», ha afirmado, antes de defender que la IA destinada a menores debería ser probada y evaluada antes de autorizarse su uso.
Macron ha advertido además contra la posibilidad de repetir con los chatbots los errores cometidos en etapas anteriores con otras tecnologías digitales y ha anunciado una nueva reunión en noviembre, dentro del Foro de París, para avanzar en esta cuestión.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha incidido por su parte en que el crecimiento de las capacidades de la IA también incrementa los riesgos y hace necesaria una mayor cooperación entre países. Su objetivo, ha defendido, debe ser participar en la configuración de esta tecnología en lugar de permitir que sea ella la que determine cómo cambia la sociedad.
Desde una perspectiva diferente, el presidente de Kenia, William Ruto, ha puesto el acento en el acceso a la tecnología. Ha advertido de que para muchos niños africanos la tecnología supone una vía hacia la educación, la atención sanitaria y nuevas oportunidades, por lo que la respuesta no debería consistir en restringir ese acceso, sino en hacerlo más seguro.
El encuentro internacional se produce después de que 22 países e instituciones reclamaran esta misma semana que la inteligencia artificial permanezca bajo supervisión humana y que los Estados establezcan normas comunes para afrontar sus riesgos.