Investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa han conseguido corregir con edición genética, en células humanas de laboratorio, un fallo oculto. Ese error impide fabricar una proteína imprescindible para el organismo.
El hallazgo se centra en la acidemia propiónica, una patología metabólica poco frecuente. Suele aparecer en los primeros días o meses de vida del bebé.
Quienes la padecen pueden sufrir crisis metabólicas severas durante la infancia. Con los años, también pueden aparecer problemas neurológicos, cardíacos o pancreáticos. Hoy en día, la enfermedad no tiene cura.
El equipo, dirigido por la investigadora Lourdes Desviat, centró su trabajo en el gen PCCA. Este gen contiene las instrucciones para construir parte de una enzima clave, la propionil-CoA carboxilasa.
Cuando esa enzima falla, el cuerpo no puede procesar bien ciertos componentes de la dieta. Se acumulan entonces sustancias tóxicas que dañan órganos como el cerebro o el corazón.
Los científicos descubrieron que la mutación afecta al proceso de copia del ADN al ARN. Por error, se cuela un fragmento genético que debería permanecer silenciado.
Ese fragmento extra confunde a la célula. Como resultado, esta no consigue fabricar la enzima con normalidad, y se desencadena la enfermedad.
Para solucionarlo, el equipo empleó la técnica CRISPR-Cas12a, una herramienta capaz de editar el ADN con gran precisión. Los expertos la comparan con unas tijeras moleculares.
Probaron varias estrategias sobre modelos celulares creados en laboratorio. La más eficaz consistió en silenciar la señal que provocaba la lectura errónea del gen.
Con ese ajuste, las células recuperaron parte de su capacidad normal. La actividad de la enzima aumentó de forma notable tras la intervención.
Según los investigadores, es la primera vez que se corrige en células la causa molecular exacta de este tipo de error genético oculto. El hallazgo abre la puerta a nuevas terapias.
Los autores destacan además una ventaja frente a otros tratamientos en desarrollo. Mientras algunos exigen dosis repetidas, la edición genética podría ofrecer una solución más duradera en el tiempo.
Con todo, advierten de que el trabajo aún está en una fase muy inicial. Antes de pensar en pacientes, habrá que probar la técnica en animales y diseñar formas seguras de aplicarla en el cuerpo.
El CSIC subraya que se trata de una prueba de concepto. Aun así, considera que el avance abre nuevas vías para tratar esta y otras enfermedades genéticas similares.