Compartir una fotografía de los hijos durante unas vacaciones, un cumpleaños o su primer día de colegio se ha convertido en algo habitual para muchas familias. Sin embargo, esta práctica, conocida como ‘sharenting’, tiene especial presencia en España, que se sitúa a la cabeza de Europa, según el informe ‘Crecer en el escaparate digital’ de Aldeas Infantiles SOS.
El estudio señala que una de cada cuatro familias españolas publica imágenes de sus hijos varias veces al año, frente a una de cada cinco en Europa. La mayoría asegura hacerlo para compartir momentos con familiares y amigos, aunque tres de cada cuatro reconocen que no piden permiso al menor antes de publicar.
La organización advierte de que una imagen aparentemente inocente puede permanecer en Internet más tiempo del esperado. Incluso desde perfiles privados, las fotografías pueden ser capturadas, reenviadas o utilizadas sin consentimiento. Además, determinados detalles pueden revelar información sobre el colegio, la vivienda o las rutinas familiares.
La inteligencia artificial añade nuevos riesgos, al permitir manipular fotografías reales y generar contenidos falsos.
Ante esta situación, los expertos recomiendan limitar las publicaciones, revisar la privacidad y, especialmente, escuchar a los menores antes de exponer su imagen en redes sociales.