Fuentes Informadas adelantaba ayer que un sofisticado seguimiento policial había permitido detener al chorizo que horas antes reventó la luna del coche oficial del vicepresidente primero del Gobierno Carlos Cuerpo, relevo de María Jesús Montero, en las inmediaciones de su domicilio de Aravaca.
Y no es para menos. Cuando Carlos Cuerpo, también ministro de Hacienda, y sus escoltas se dieron cuenta de que alguien había reventado una de las lunas del coche oficial y que se había llevado el Ipad, la tarjeta bancarias y numerosos documentos se supone que gubernamentales, la policía puso en marcha un avanzado sistema de localización. Resulta que el Ipad de Cuerpo, se lo instaló la policía, tenía un chip de localización.
Los policías fueron buscando su ubicación a través de cámaras de la vía pública, calle por calle, desde Aravaca, donde vive, e incluso cogieron imágenes de él entrando en una boca de Metro tras saquear el coche. Captaron su imagen andando por diferentes calles antes de que llamase al timbre de un bloque de pisos de Vallecas.
Una dotación policial iba en coche tras sus pasos coordinada con sus colegas desde la central, que les iban diciendo por donde caminaba o había estado el delincuente, provisto de una mochila y una bolsa en la que llevaba el Ipad y los documentos que había saqueado del coche oficial de Cuerpo.
También se llevó la tarjeta de crédito del vicepresidente.
Antes de que los agentes finalmente le detuvieran, tuvo tiempo de comprar siete paquetes de tabaco con la tarjeta bancaria de Cuerpo.
Cuerpo es el número 2 de Pedro Sánchez en el Gobierno, ministro de Hacienda y Comercio, el que se sienta al lado de Sánchez en el Parlamento y relevó a María Jesús Montero.
El coche estaba aparcado en la calle Sextante, en Aravaca. Se ignora donde estaban en ese momento los escoltas.
Lo que más preocupaba a Cuerpo eran los documentos oficiales que había llevado y el contenido de su tableta electrónica.
Los agentes que le seguían a través de las cámaras públicas le vieron llamar al timbre de un bloque de pisos. Iba con la bolsa y la mochila. Uno de los agentes se acercó y le dijo. «Lo que lleva en esa bolsa es robado verdad».
El delincuente tiró la bolsa y salió corriendo, sin esperar a que le abrieran la puerta. En ese momento no lo detuvieron. Lo hicieron más tarde y lo llevaron a los juzgados.
Pero antes de eso, tras salir corriendo, los agentes vieron que salía del portal la persona que supuestamente le iba a comprar el Ipad y no se sabe también si lo documentos robados.
Los policías cogieron del suelo la bolsa y le preguntaron al del piso que qué tenía que ver con la persona que acaba de huir. Dijo que nada y le dejaron en libre. Se supone que era el receptador, pero como el chorizo tiró la bolsa y huyo sin contactar siquiera con él, le dejaron irse.
Minutos después detuvieron al ladrón y se lo llevaron a la comisaría. Y de allí a los juzgados de la plaza de Castilla.
El juzgado le abrió una causa y le dejó en libertad provisional, pese a que se negó a declarar.
Lo negó todo, incluso que fuera la persona que se veía en los vídeos de las cámaras en los que a todas luces se veía claramente que era él: era su cara y llevaba la misma ropa. Tuvo abogado de oficio.
Los agentes le decomisaron las cajetillas de tabaco que le dio tiempo a comprar con la tarjeta bancaria del vicepresidente Carlos Cuerpo.
«Es alucinante que un vicepresidente del Gobierno deje documentos públicos y un Ipad en un coche sin más y que un delincuente le rompa la luna y se lleve todo, alucinante», señalan fuentes de la investigación.