Cuesta trabajo entender que en tan poca estructura tenga cabida tanta sabiduría. Nadie sería capaz de conseguir lo que el ministro de asuntos exteriores ha recabado, y sigue, para engrandecer España. La lista supera contabilidades pero es imposible no destacar lo más relevante. Según su diseño intelectual
-Los marroquíes, con su sultán a la cabeza, son amigos y custodios de nuestra fronteras, por las que se pasean como Pedro por su casa, contando con que el otro Pedro desconoce hasta dónde llega la suya.
-EEUU e Israel se mueren por ser amigos de España, pero el ministro no lo ve muy claro y prefiere a los terroristas de Hamás, que tantos pañuelos regalan a nuestros podemitas.
-Ha decidido instruir a los cónsules de los países donde hayan nacido nuestros nietos, para que mantengan firmes sus derechos de votar al insustituible…
Es de reconocer que se ha tomado al pie de la letra la frase de Heidegger: “ser es estallar en el mundo”. Y este ministro ha superado ya el mundo y está en condiciones de llegar a las afueras.