El Congreso de los Diputados ha tumbado este martes la senda de déficit y los objetivos de estabilidad presupuestaria propuestos por el Ejecutivo para el trienio 2027-2029. La mayoría absoluta formada por PP, Vox y Junts ha cerrado la puerta a la hoja de ruta fiscal del ministro de Hacienda, Arcadi España, quien defendía que el plan ofrecía un margen de 5.849 millones de euros para las comunidades autónomas.
El rechazo ha sido frontal y unánime por diversos motivos: el PP ha calificado la propuesta de «trile» por las restricciones de gasto impuestas, Vox ha sentenciado que no respaldará a un Gobierno que ha llevado al país a la «ruina» y Junts ha tildado el trámite de «estafa» y «teatro», argumentando que el reparto del déficit es insuficiente para los intereses de Cataluña.
La situación deja al Gobierno en un callejón sin salida política, al no contar con la mayoría necesaria ni para este trámite previo ni, previsiblemente, para los futuros Presupuestos. Grupos como el PNV, a pesar de anunciar un voto favorable como el «mal menor» para evitar una senda aún más restrictiva, han cuestionado duramente la falta de estrategia del Ejecutivo para construir mayorías estables.
Tras este resultado, el debate ha evidenciado el aislamiento de la coalición gubernamental, que ve cómo sus planes presupuestarios naufragan ante una oposición que, además de criticar el fondo económico, utiliza la tramitación para denunciar la debilidad del Gobierno y sus casos de corrupción. Por su parte, el Ejecutivo deberá ahora gestionar un escenario fiscal más restrictivo para las autonomías o intentar, sin éxito aparente, recomponer unos apoyos que parecen totalmente fracturados.