Dormir un poco más durante el fin de semana podría tener un efecto beneficioso sobre la salud cardiovascular, especialmente en aquellas personas que acumulan falta de sueño durante los días laborables. Un nuevo estudio apunta a que recuperar parte de esas horas perdidas se relaciona con una menor prevalencia de hipertensión, aunque los investigadores advierten de que excederse puede tener el efecto contrario.
La investigación, presentada en el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología, en Múnich, analizó durante siete años los hábitos de sueño de alrededor de 40.000 adultos en Corea del Sur. Los investigadores compararon las horas dormidas entre semana con las registradas durante el fin de semana para determinar cuánto sueño recuperaba cada participante.
Los resultados apuntan a que quienes compensaban parcialmente la falta de descanso durante el fin de semana presentaban un 6% menos de probabilidades de padecer hipertensión. El efecto fue ligeramente superior entre las personas físicamente inactivas, cuyo riesgo era un 6,9% menor.
La investigadora principal, la doctora Nawon Lee, de la Universidad de Corea en Seúl, señala que el análisis identificó una hora y 27 minutos adicionales de sueño como la cantidad asociada con una mayor reducción del riesgo. Las personas que alcanzaban ese tiempo de recuperación presentaban un 9% menos de probabilidades de sufrir hipertensión.
La explicación está relacionada con los efectos que tiene la privación de sueño sobre el organismo. Dormir poco impide que la presión arterial descienda adecuadamente durante la noche y obliga al corazón y a los vasos sanguíneos a trabajar bajo una mayor presión, lo que puede favorecer el desarrollo de hipertensión.
Más de 1.300 millones de personas en todo el mundo padecen esta enfermedad, que incrementa el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares, problemas renales y muerte prematura.
Los investigadores subrayan que estos resultados no significan que dormir mucho durante el fin de semana sea recomendable. De hecho, el estudio encontró que quienes añadían más de cuatro horas de sueño respecto a sus hábitos de entre semana presentaban un mayor riesgo de hipertensión.
La clave estaría, por tanto, en recuperar moderadamente las horas de descanso perdidas sin alterar de forma excesiva los horarios habituales. Según Lee, cuando la recuperación se vuelve demasiado prolongada aumenta la irregularidad del sueño y la alteración del ritmo circadiano, lo que podría acabar anulando sus posibles beneficios.
«Dormir un poco más durante el fin de semana para recuperar el sueño perdido puede tener un efecto protector», sostiene la investigadora, aunque insiste en que mantener unos horarios regulares para acostarse y levantarse continúa siendo importante.
La doctora Sonya Babu-Narayan, cardióloga y directora clínica de la British Heart Foundation, que no participó en el estudio, considera que los resultados pueden resultar tranquilizadores para quienes tienen dificultades para dormir lo suficiente durante la semana por motivos laborales, familiares o sociales.
El estudio no implica, en cualquier caso, que el sueño pueda sustituir a otros hábitos saludables. Mantenerse físicamente activo, llevar una alimentación equilibrada y controlar el peso continúan siendo medidas fundamentales para reducir el riesgo cardiovascular.