El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que su país destinará parte del petróleo venezolano contemplado en el reciente acuerdo alcanzado con Caracas a reforzar la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, que se encuentra en uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
Trump ha explicado en un mensaje publicado en redes sociales que una de sus prioridades será utilizar el crudo procedente de Venezuela para recuperar las reservas estratégicas estadounidenses, que, según ha afirmado, quedaron prácticamente vacías durante la Administración de Joe Biden.
“Una de las cosas que voy a hacer con el petróleo venezolano es rellenar la Reserva Estratégica Nacional”, ha señalado Trump, que ha asegurado que el proceso comenzará “muy pronto”.
El mandatario ha presentado además el acuerdo como un beneficio directo para los estadounidenses y ha calificado el petróleo venezolano como “un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos”.
Según el anuncio de Trump, Estados Unidos tendrá el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de las reservas probadas de petróleo de Venezuela, aproximadamente una quinta parte del total.
El acuerdo contempla además que la inversión necesaria para recuperar la infraestructura petrolera venezolana sea asumida por compañías estadounidenses del sector. De esta forma, la Administración Trump sostiene que el pacto no supondrá un coste directo para los contribuyentes estadounidenses.
El movimiento adquiere especial relevancia por el contexto energético internacional. La guerra de Irán ha incrementado la presión sobre los mercados y ha obligado a Estados Unidos a recurrir a su Reserva Estratégica de Petróleo.
Actualmente, la reserva se encuentra aproximadamente al 41% de su capacidad, uno de los niveles más bajos registrados en más de cuatro décadas. El precio medio de la gasolina regular en Estados Unidos alcanzó los 4,09 dólares por galón el pasado jueves, más de un tercio por encima del registrado antes del inicio del conflicto.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Las estimaciones sitúan sus recursos en más de 300.000 millones de barriles, por delante de Arabia Saudí.
Estados Unidos, por su parte, dispone de unas reservas certificadas de aproximadamente 38.000 millones de barriles. El acceso a los recursos venezolanos supone, por tanto, una oportunidad estratégica para Washington en un momento marcado por la incertidumbre energética y la necesidad de recuperar capacidad de almacenamiento.
Una de las ventajas del petróleo venezolano es que gran parte de sus reservas se encuentran ya identificadas y cartografiadas. Los expertos no necesitan partir de cero para localizar nuevos yacimientos, aunque la explotación de esos recursos se enfrenta a un importante obstáculo: el deterioro de la infraestructura petrolera del país.
Pese a disponer de las mayores reservas conocidas del planeta, Venezuela apenas genera alrededor del 1% de la producción mundial de petróleo. Décadas de falta de inversión, problemas operativos y el deterioro de las instalaciones han reducido drásticamente la capacidad de extracción.
La recuperación de esa industria requerirá inversiones multimillonarias y años de trabajo. Para Washington, ese es precisamente uno de los principales riesgos del acuerdo: disponer de enormes reservas bajo tierra no significa que puedan convertirse rápidamente en millones de barriles diarios.
Trump apuesta ahora por utilizar el capital y la tecnología de las compañías estadounidenses para recuperar parte de esa capacidad y, al mismo tiempo, garantizar una nueva fuente de suministro para Estados Unidos.
El objetivo declarado por el presidente estadounidense es doble: aprovechar el enorme potencial petrolero venezolano y recomponer una Reserva Estratégica que se encuentra especialmente debilitada en un momento de elevada tensión geopolítica.