Dicen que un cordobés curioso le preguntó a Maimónides mientras paseaba a solas con su pensamiento:
-¿Por qué en Córdoba musulmanes, judíos y cristianos convivieron felizmente?
-Bueno, tampoco es para tanto, contestó. De todas maneras, la causa pudiera ser que a la mañana, cuando se llama a la oración, cada uno reza a su Dios, pero todos miran al mismo sitio.
La justicia, la verdad y el amor señalaban el caminar de sus culturas. Todos supieron encontrar en la Torah, en la Biblia entera y el Corán, argumentos de bien para subir en paz la vida juntos.
…Antes del debate, unos y otros, debieran haber hecho lo mismo.