Aunque su primera idea (quizá la única que sigue en el pecho latiéndoles con fuerza), sea cambiar España para bien porque en ocho años no han tenido tiempo, quizá los promotores, insignes, mascarones de proa de Frente Amplio también deseen continuar en sus escaños con suplementos para alivio de sus necesidades. Que las dos cosas pueden hacerse compatibles sin que haya merma en el afán de los más pretendidos servicios.
La señora Mónica García insiste en ser de los primeros en la lista porque, si hubiera de regresar a los hospitales, las guardias le impedirían estar despierta en los consejos sociales. Además, ella sabe muy bien que los médicos no cobran demasiado.
La señora o señorita Margarita Robles, sin los extras de diputada, le sería difícil pagarse el logopeda, que tantos progresos desarrolla en sus pronunciaciones.
El señor Rufián, con sus ojos grandes de mirar por dentro, en su intimidad no contempla regresar a Cataluña. Aunque en Madrid insista Ayuso, él seguiría disponible para encabezar cualquier cosa, que rostro y cabeza no le faltan… Y así todos ellos, como mendigos que buscaran esquinas en los centros de poder, roedores travestidos en blancas mariposas.
Pedro Villarejo