Reconozco que algunos comentarios a los artículos son, con frecuencia, más didácticos que los propios artículos. En uno de ellos se llamó al ministro de Asuntos Exteriores español ‘el botones sacarino’: difícil es para cualquiera superar la coincidencia del personaje con el oficio… Da tristeza que se menoscabe la importancia de un país como el nuestro con un representante correveidile para que el sultán “no tome represalias” ante la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla.
El ”hecho puntual” que los ministros refieren sobre la navegación hostil de las fragatas marroquíes en nuestras costas, y el silencio cómplice de nuestro gobierno, bastarían para una firme advertencia europea y el desprecio colectivo a una diplomacia rastrera y mojigata como la del botones Sacarino y su maestro de ceremonias.
Los mejores vecinos de nuestra acrisolada geografía, han sido y son los portugueses, que nunca molestan y siempre colaboran.
El entusiasmo hacia los Reyes en Ceuta y Melilla corresponde a la honestidad de su preocupación. Los abucheos incesantes a cualquiera del gobierno que por allí se asome, es la cosecha de lo sembrado.
Pedro Villarejo