Desconozco si las cosas son exactamente así, pero así es como se perciben. Y si los hechos han de aclararse es porque están mal explicados y es preciso buscar recovecos para salir del paso.
Depende si se es catalán o vasco y con los magistrados ad hoc para que en España salga gratis delinquir. Si catalán, golpista y defraudador… con una amnistía se arregla o sencillamente con un curso antirrobo para evitar la cárcel en caso de haber robado. Si vasco y condenado a cientos de años por las “travesuras” de un crimen más que otro, el tercer grado lo concede en un pispás el PNV, que para eso manda allí y ha de cuidar la buena convivencia con etarras sin arrepentir.
Aquí todo depende. Si eres un desgraciado o te tienen rabia los mandamases, primero acudes al TS, que dicta sentencia, pero si el TC ve las cosas de otra manera, sales ganando o perdiendo, según el número de conservadores o progresistas que revisen tu caso en las Cámaras… ¡Inenarrable!
Al caso viene el pensamiento de Herbert le Porrier escribiendo sobre Maimónides, el médico de Córdoba: “Privados del estudio, la meditación y la poesía, íbamos mutilados por entre los escombros”.
Pedro Villarejo