Hermenegildo Salas es amigo mío desde que comencé a salir con su hermana en las postrimerías del siglo pasado. Sabe que escribo un Trasluz a diario en Fuentes Informadas y me pide que resalte en alguno de los artículos el desproporcionado abuso de los precios en los hoteles madrileños cuando tiene lugar algún acontecimiento.
Me relata Hermenegildo que suele hospedarse en un hotel de dos estrellas cercano a la Puerta del Sol, con precio alrededor de noventa euros por noche que, sin ser el Palace y con agradable servicio, es recomendable.
Pero hete aquí que si coincide su visita a la Capital de España con un partido de fútbol de renombre, Fórmula Uno, fiestas de LGTBHIJK, u otras actividades culturales de parecido nivel, el precio se triplica. En la última ocasión le pidieron doscientos cincuenta euros y por ser considerado cliente. Tuvo que irse a una pensión, a ochenta euros sin baño, en la que no pudo dormir por los ruidos.
…Puede que esto sea democrático, ley de oferta y demanda o lo que sea, pero Hermenegildo, que pudo ser mi cuñado, cree que es una estafa como un piano.
Pedro Villarejo