Qué caprichosa es la muerte: cuando algunos desesperados la desean, no llega; pero cuando estás centrado en tu vida y tu familia, llega sin avisar y, como un ladrón, te la quita.
“La Muerte le preguntó a la Vida:
—¿Por qué todos te aman y a mí me odian?
La Vida le respondió:
—Porque yo soy una hermosa mentira y tú una verdad dolorosa”.
Aquella mujer mayor, entrando en la década de sus ochenta años, esperaba en esta vida su final, tras haber perdido su propio corazón con la muerte de su único hijo.
Se revolvía en su sillón y miraba el cielo azul en aquella mañana del mes de julio que se presentaba tan terriblemente calurosa como los días anteriores de aquel horrible verano.
Estaba inquieta. Había pasado una mala noche por el calor y por las noticias que recibía desde el mes anterior de su querido hijo.
Su última conversación a través del móvil, después de años de silencio, fue muy difícil y preocupante, pues él la llamó varias veces durante aquellos dos meses y le contaba cómo se sentía.
La última semana hablaron y él desnudó su alma dos días antes de “irse”. Ella, como un confesor, guardó todo aquel dolor y pesar que llevaba su hijo, con un gran peso a sus espaldas, y lo arrojó al corazón de su madre. Ella lo verbalizó meses después.
Lo que vivía le hacía sentirse desvalorizado, ninguneado y no respetado. Quería regresar a su vida anterior, después de haber volado del nido veinte años atrás. Explicaba cómo era su día a día, como un mal sueño. Estaba muy dolido y desmotivado, y sentía una enorme falta de cariño. Se sentía solo.
Esa madre, anulada en la vida de su hijo, viuda desde hacía veinticuatro años, sufría en silencio y siempre se mantenía a la expectativa, por miedo a esa depresión que él padecía y de la que, al parecer, estaba siendo tratado.
Las enfermedades mentales están creciendo y surgen en todas las edades. Son muy difíciles de entender, pero la solución es encontrar un buen psicólogo a la mínima y, en último caso, al psiquiatra. Siempre es vital pedir ayuda médica.
Esa madre, en la distancia, sin saber, sin oír, sin ver todo lo que estaba padeciendo su querido hijo, nunca fue informada de la evolución de su depresión.
No existía contacto familiar. Solo lo mantenía a través de WhatsApp con su hijo. Nunca le dieron la oportunidad de hacerla sentirse abuela ni familia; solamente era la madre de él, y sufría esa soledad con la que llegó a sentirse abandonada por quien más había querido: su único hijo, que era toda su vida desde su nacimiento.
Sabía que estaba allí con “su” familia, esa que él eligió libremente. Su madre los vio por primera vez dos días antes de que se celebrara la boda con aquella chica que él le presentó como su novia.
Él no padecía del corazón. Tenía una depresión que le producía una insatisfacción persistente que lo hacía infeliz.
El día anterior llamó a su madre para comentarle algo y le dijo:
«Mamá, mañana te lo cuento. Hoy no lo entenderías».
En ese momento escuchó las llaves en la puerta y colgó, como solía hacer siempre que la llamaba.
Por desgracia para esa madre, la llamada del día siguiente no se produjo. Fue esa noche de intranquilidad la que la hizo despertar a la terrible realidad de la muerte de su hijo, mientras miraba tras los cristales el cielo azul con una extraña pesadumbre.
Pues a su adorado hijo el destino no le dio opción y, esa madrugada del domingo, cuando todos dormían, según le contaron, algo le pasó.
Algo que surgió en su salud sin darle tiempo de pedir perdón ni de perdonar, y que le provocó la muerte, dejando constancia a las ocho horas y veinte minutos de aquel domingo del mes de julio —que resultó ser el último día de la vida de su hijo— cuando el forense certificó que su corazón había dejado de latir.
Esa madre, que no puede superar el dolor, se quedó vacía y enferma de ansiedad por saber.
Dice que, desde que se fue, lo siente más cerca de ella y sabe que ahora su hijo, por fin, es feliz. Y eso le da paz dentro de su gran dolor.
Su propia vida se fue con él, aunque su corazón sigue latiendo día tras día por su querido hijo.
Ella sabe que su voz no la volverá a escuchar jamás llamándola mamá.
Es una reflexión de esa madre. Siempre que le preguntan y se interesan por ella, esa gente buena que la arropa, suele responder lo mismo, con aceptación:
«Ya nadie me llamará mamá».
Es demasiado doloroso, triste y antinatural para una mujer que fue madre y a la que la muerte le robó la mayor riqueza que poseía: su único y querido hijo.
Hay dolores que solo Dios entiende. Perder a un hijo debe de ser como quedarse con el alma en silencio, como si una parte de ti se fuera antes de tiempo. Pensar que una madre no volverá a escuchar que la llamen “mamá” hace que el corazón se encoja y que uno mire al cielo buscando sentido. Supongo que en momentos así solo queda la fe, confiar en que Dios abraza donde nosotros ya no podemos llegar, y que el amor de una madre sigue vivo incluso cuando la voz se apaga.
Es muy duro perder a un ser querido tan preciado como es un hijo. La vida nunca debería permitirlo, pero ya sabemos que si hay algo precisamente en el mundo, es injusticia.
Es cierto que dejamos de ser uno solo, somos partes divididas que estan junto con nuestros seres queridos y cuando se van, esa parte de nosotros se va también, pero aunque ya no estén, forman parte de nosotros y jamás los olvidaremos.
Deseo de corazón que haya encontrado la paz allí donde esté ahora mismo y que su madre pueda ir a visitarle en sus sueños para pasar tiempo con su adorado hijo hasta el fin de sus días.
Una madre está preparada para superar casi todo en la vida de nuestros hijos pero no lo está para superar su muerte Algún día se volverán a encontrar mientras tanto solo cabe pensar que por alguna razón su madre aún debe continuar
Sin comentarios.Sin palabras.Es lo único que puedo escribir.
«HIJO» Es el Todo para una Madre.No hay NADA más.
“¿Y para qué seguir?” Seguro se ha de preguntar todo el que sufra cada día el vacío de una pérdida así… Por él, para recordarlo cada día, unos con dolor, otros con agradecimiento a Dios por cada minuto compartido con él, otros con desolación y quedándose corta la Fe, otros sintiéndose en su eterna compañía…pero sobre todo porque es el maravilloso don de la vida lo que lo hizo posible y porque todo lo que ella siente cuando lo añora es también parte de él. Eres un ser maravilloso querida Mertxe.
¿qué elegirías? , ¿Una hermosa mentira o una verdad dolorosa?
y .. ¿la muerte es una verdad dolorosa?
La mejor manera de responder a esta última pregunta es lo que Sócrates dijo ante el tribunal que lo sentenció a muerte:
reflexionemos, pues: ! cuantas razones hay para esperar que la muerte sea un bien!
Porque una de dos, o bien el que muere ya no es nada y, en este caso, acabó para él toda sensación, o bien, y en conformidad con lo que se suele decir, la muerte no es sino un tránsito, un paso del alma de este lugar a otro.
Si las sensaciones desaparecen, si la muerte es uno de esos sueños en que todo se borra, hasta los ensueños, !que maravillosa suerte debe ser morir!
Pues no hay duda de que cualquiera que piense en una de esas noches en las que el sueño es tan profundo que nada se siente, en que ni siquiera nos turban los ensueños, y la compara con otras noches y días de su vida y enseguida reflexiona acerca de cuantos de estos días y cuantas de aquellas otras noches han sido mejores que esta, creo que todo hombre, no ya los simples mortales, sino hasta el más poderoso de los Reyes, encontrará pocas que puedan aventajarla.
Por consiguiente, si la muerte es un sueño de esta naturaleza, la estimo como infinitamente beneficiosa ya que, gracias a ella, todo para nosotros, pasado y porvenir, será como una de esas noches únicas.
Por otra parte, si la muerte es, en efecto, el tránsito de este lugar a otro, si es cierto que allí, como dicen, se reúnen todos los que murieron, ¿podríamos imaginar algo mejor?
Decídmelo, jueces. Si en verdad al llegar al Hades quedamos libres de quiénes aquí pasan por jueces, encontrándonos en cambio con los verdaderos, con los que, según se asegura, hacen allí justicia: Minos, Radamanto, Éaco, Triptólemo y todos esos semidioses que en vida fueron justos, ¿no os parece que el viaje bien vale la pena?
Pues ¿y si se tiene la dicha de entablar relaciones con Orfeo, Museo, Hesíodo, y Homero ? ¿Que no daríamos porque tal cosa aconteciese? ¡Ah! , creedme que de ocurrir esto yo quisiera morir, no una, sino cien veces.
¡Qué maravilloso entretenimiento, para mí al menos, el conversar allí con Palamedes con Ayante, el hijo de Telamón, o con cualquier otro héroe de los tiempos pasados que haya muerto a causa de una sentencia injusta! ¡Que dulzura para mí el comparar mi suerte con la suya!
Pero lo que me sería más grato que todo otra cosa sería el examinar a todos ellos a mi placer, interrogarles como aquí hacía, para descubrir quién entre ellos son sabios verdaderamente, y quienes creen serlo, no siéndolo.
¿Que no valdría la pena dar, jueces, por poder examinar de este modo al hombre que dirigió contra Troya aquel fabuloso ejército, o bien a Ulises, Sísifo o a tantos otros hombres y mujeres como se podrían nombrar?
Conversar con ellos, vivir en su compañía, examinarlos, averiguar cómo son. ¡Oh, dicha incomparable! Tanto más cuanto que, aún poniendo lo peor, no hay miedo de ser también allí condenado a muerte por ellos, pues una de las ventajas de quienes moran en aquellas regiones sobre nosotros es la de ser inmortales, si lo que se dice de ellos es verdad.
Esta confianza que me inspira la muerte, jueces, debéis de sentirla como yo lo siento si tenéis en cuenta la siguiente verdad: que no hay mal posible para el hombre de bien ni en su vida ni fuera de ella, pues los dioses se interesan por su suerte.
En lo que la mía respecta , nada fío a la casualidad; al contrario, tengo por evidente que lo mejor para mí es morir ahora y librarme de este modo de toda pena. Por esto mi guía interior no me ha detenido y por ello también me sucede que no sienta el menor rencor contra quiénes me han acusado y contra quienes me han condenado. Claro que, como acusándome y condenándome, pensaban perjudicarme, en esto y solo en esto son censurables.
No obstante, y a pesar de ello, tan solo una cosa les pido : cuando mis hijos sean ya hombres, ateniense, castigadlos , atormentándoles como yo os atormentaba a vosotros en cuanto creáis advertir que se preocupan del dinero o de cualquier cosa que no sea la virtud.
Y si se atribuyen méritos que no tienen, morigeradlos como yo os morigeraba a vosotros; reprochadles por desdeñar lo esencial y atribuirse aquello que no le corresponde.Si de tal modo obráis , seréis justos no solo con mis hijos, sino conmigo.
Ha llegado la hora de marcharnos : yo a morir, vosotros a continuar vuestra vida. De vuestra suerte y la mía, ¿cuál es la mejor? Nadie, a no ser la divinidad , lo sabe.
Intervención final de Socrates en su APOLOGÍA.
Estoy de acuerdo en que las enfermedades mentales están creciendo. La mejor medicina es buscar ayuda, buscar herramientas que te ayuden y siempre hay una salida mientras uno siga buscando.
Nadie ni nada te enseñará el camino porque no existe. No hay meta a la que llegar, solo existe el camino que te encuentra mientras sigues caminando.
Un buen psicólogo, leer , hacer deporte , bañarte en invierno , llorar, reírse, bailar, la soledad, la compañía de los buenos amigos, el contacto con la naturaleza, los errores, los aciertos..etc , son buenas herramientas , pero el no rendirse es una condición indispensable.
Si uno no se rinde y sigue caminando, llega el momento en que todo dolor se transforma en gratitud, donde no hay lugar para la culpa, donde no hay nostalgia sino reencuentro donde las oportunidades perdidas desaparecen porque se encuentran.
Un libro que recomiendo para comprender el duelo es “La luz de las estrellas muertas” de Massimo Recalcati. Me ha sorprendido porque estuve a punto de abandonarlo cuando llevaba casi la mitad, pero al final se ha convertido en un libro muy valioso, de hecho lo estoy volviendo a leer. Gracias Massimo 🥳
Cuanto dolor hay en tus palabras, un hijo es parte de tu cuerpo de tu alma , un hijo es lo más grande del mundo , que pena más grande , deseo de todo corazón que poco a poco tengas más ánimo, aunque está pena es para siempre amiga , yo espero que lo sobre lleves un poco mejor 😓❤️❤️.