Vivir cerca de zonas verdes se asocia con un 20% menos de riesgo de demencia

24 de octubre de 2026
1 minuto de lectura

Las investigaciones vinculan la proximidad a estos espacios con la reducción del estrés, un aumento en la satisfacción con la vida y un menor consumo de medicamentos antidepresivos

Vivir a menos de 100 metros de un espacio verde puede disminuir significativamente las probabilidades de desarrollar demencia en la vejez, según una investigación de la Universidad de Estocolmo y el Instituto Karolinska publicada en Alzheimer’s & Dementia. Tras hacer un seguimiento a casi 3.000 adultos mayores durante 16 años, los científicos concluyeron que la presencia de naturaleza en el entorno cotidiano reduce este riesgo en un 20%, siendo una asociación especialmente marcada entre las mujeres.

El estudio enfatiza la importancia de la vegetación más próxima a la vivienda frente a los entornos naturales ubicados a mayor distancia. La investigadora principal, Cecilia Stenfors, subraya que la naturaleza cercana adquiere un rol fundamental en las etapas de la vida en las que se pasa más tiempo en el hogar, por lo que este análisis aporta evidencia sólida para considerar la salud cerebral en la planificación y diseño del urbanismo sostenible.

La presencia de elementos verdes —como árboles, jardines residenciales, parques o senderos ajardinados— proporciona beneficios directos para la mente y el cuerpo incluso cuando no se dispone de grandes reservas naturales cerca. Las investigaciones vinculan la proximidad a estos espacios con la reducción del estrés, un descanso nocturno de mayor calidad, un aumento en la satisfacción con la vida y un menor consumo de medicamentos antidepresivos.

Además de los beneficios psicológicos, la vegetación actúa como un catalizador de hábitos saludables al fomentar el ejercicio, la movilidad activa y las relaciones sociales al aire libre. Asimismo, las áreas verdes ofrecen importantes servicios ecosistémicos a las ciudades, ya que ayudan a mitigar riesgos ambientales recurrentes como la contaminación atmosférica, la exposición al ruido del tráfico y las altas temperaturas urbanas.

En conclusión, los expertos instan a los planificadores urbanos a proteger la naturaleza existente y a proyectar áreas verdes accesibles para toda la población, independientemente de sus capacidades. Concebir la vegetación residencial como un recurso compartido de salud pública no solo favorece el envejecimiento saludable de la ciudadanía, sino que también contribuye a la biodiversidad y a la adaptación de las ciudades ante el cambio climático.

No olvides...

La genética influye hasta en el 80% de los casos de TDAH

La Sociedad Española de Neurología Pediátrica destaca la importancia de la detección temprana, la influencia del entorno y las diferencias…

Uno de cada tres afectados por un ictus sufre dificultades para comunicarse

Las herramientas digitales permiten continuar los ejercicios desde casa, facilitando una recuperación que requiere paciencia, constancia y apoyo familiar…

Dormir mal en prisión aumenta la agresividad, reduce el control de impulsos y eleva el riesgo de depresión

Entre las alternativas disponibles destacan los antagonistas de las orexinas, medicamentos que ayudan a regular el sueño sin alterar su…

La inteligencia artificial identifica dos fármacos que podrían prevenir los partos prematuros

Un estudio de Stanford Medicine señala que la combinación de aspirina y lansoprazol podría ayudar a retrasar el parto, aunque…