El ictus puede cambiar la vida de una persona de un día para otro, hasta el punto de dificultarle algo tan cotidiano como hablar o encontrar las palabras adecuadas. Esta alteración de la comunicación afecta aproximadamente a uno de cada tres pacientes que sufren esta enfermedad.
La doctora Irene de Torres García, especialista del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), advierte de que unas 350.000 personas conviven con afasia en España.
Este trastorno puede dificultar la expresión y comprensión del lenguaje, afectando a las relaciones personales, la autonomía y la vida laboral. Sin embargo, tener problemas para hablar no significa necesariamente haber perdido la capacidad de comprender.
La especialista insiste en la importancia de evitar que estas personas se sientan aisladas. Hablarles con tranquilidad, respetar sus tiempos y utilizar imágenes o gestos puede facilitar enormemente la comunicación.
La rehabilitación también desempeña un papel fundamental. Los tratamientos de logopedia, acompañados cuando sea necesario de fisioterapia y terapia ocupacional, pueden favorecer mejoras incluso años después del ictus.
Además, las herramientas digitales permiten continuar los ejercicios desde casa, facilitando una recuperación que requiere paciencia, constancia y apoyo familiar.