La Sociedad Española de Neurología Pediátrica destaca la importancia de la detección temprana, la influencia del entorno y las diferencias en los síntomas entre niños y niñas.
La genética tiene un papel importante en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y puede influir entre un 70 y un 80 % en su aparición. Según la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), este trastorno afecta al 3-7 % de los niños en edad escolar. No existe un único gen responsable, sino que intervienen muchas pequeñas variaciones genéticas que influyen en la atención, el autocontrol y la actividad.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que comienza en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o impulsividad. Aunque la genética es el principal factor de riesgo, también pueden influir factores ambientales, como el estrés durante el embarazo, la prematuridad o el consumo de tabaco y otras sustancias durante la gestación. Además, hasta la mitad de los pacientes puede presentar otros problemas, como ansiedad, dificultades de aprendizaje, alteraciones del estado de ánimo o problemas de conducta.
Los síntomas del TDAH pueden variar entre niños y niñas, lo que dificulta en ocasiones su detección. Los varones suelen mostrar con mayor frecuencia hiperactividad e impulsividad, mientras que las niñas pueden presentar síntomas menos visibles, como la falta de atención. Esta diferencia ha contribuido a que muchas mujeres reciban el diagnóstico más tarde. Aunque los primeros síntomas suelen aparecer antes de los siete años, algunos casos se detectan durante la adolescencia, cuando aumentan las exigencias académicas.
El diagnóstico del TDAH es clínico, es decir, se basa en la evaluación de los síntomas, los antecedentes personales y familiares y la información del entorno del niño. Actualmente, no existen análisis genéticos ni pruebas de sangre que permitan confirmar por sí solos este trastorno. El pediatra de Atención Primaria desempeña un papel importante en la detección temprana, mientras que el neuropediatra ayuda a diferenciar el TDAH de otras condiciones e identificar posibles problemas asociados.
Con motivo del Día Nacional del TDAH, que se celebra el 27 de octubre, la SENEP reclama una formación especializada en neuropediatría reconocida oficialmente. Su objetivo es mejorar la detección, el diagnóstico y la atención de los niños con este trastorno, así como facilitar la coordinación entre los distintos profesionales sanitarios. La sociedad destaca que una mayor concienciación puede favorecer un diagnóstico temprano y una atención más adecuada a las necesidades de cada paciente.