Dormir bien no siempre resulta sencillo dentro de una prisión, pero la falta de descanso puede tener consecuencias importantes para la salud mental y el comportamiento de los internos. Los problemas de sueño están relacionados con una mayor agresividad, dificultades para controlar los impulsos y un incremento del riesgo de sufrir ansiedad y depresión.
Así lo ha advertido el doctor Carlos Roncero, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual, durante el XVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria, donde ha destacado la necesidad de prestar mayor atención al insomnio entre la población reclusa.
Uno de los principales problemas es el uso prolongado de benzodiacepinas, medicamentos empleados habitualmente para facilitar el sueño. Aunque pueden resultar eficaces durante periodos cortos, su consumo continuado puede provocar dependencia, problemas de memoria, falta de concentración y somnolencia durante el día.
El especialista insiste en que descansar adecuadamente no depende únicamente de tomar una pastilla. Considera fundamental evaluar cada caso, fomentar hábitos saludables y ofrecer tratamientos adaptados a las necesidades de los pacientes.
Entre las alternativas disponibles destacan los antagonistas de las orexinas, medicamentos que ayudan a regular el sueño sin alterar su estructura natural.