Acabo de regresar de las vacaciones, es decir, de mí mismo y encuentro al Presidente de Gobierno, ungido de sol y promesas, de bondades serenas saliendo de sus labios y doy gracias al Señor por la suerte que hemos tenido al sentir la dirección de un líder santo que no cree pero que coincide en casi todo con la Iglesia.
Apenas si se le nota que no vaya a misa porque lo importante es la verdad que proclama cuando se coloca frente al púlpito de la Uno para asentarnos doctrina que, naturalmente, todo el mundo acepta:
-Hay jueces que no administran bien la justicia metiéndose en política… sobre todo los que quieren aplicarla en mi familia.
-El Presidente Illa va a Bruselas para saludar a Puigdemont con motivo de la Diada… ¡qué mal pensados son algunos!
-La condonación parcial de la deuda a las CCAA es una ternura más de la ministra Montero… A Cataluña igual que a todas, faltaría más.
-El expresidente Zapatero es un ángel de la guarda que va dejando plumas aquí o allá para que nos sintamos protegidos…
Y nosotros aquí, chupándonos el dedo.
Pedro Villarejo