Jefe de Correos

12 de julio de 2026
1 minuto de lectura

Tras enviudar del último jefe de Correos, a doña Elvira no le quedó más remedio que realquilar una de las habitaciones de su piso, en la calle Real de Veraluz, ya que la pensión no le daba para terminar el mes con la dignidad que requería su posición. De su esposo conservaba un omega dorado, automático, y dos alfileres de corbata, uno de ellos con perla cultivada encima del yugo y de las flechas. Haciendo memoria, esos regalos, a modo de condecoraciones, le llegaron a Basilio después de que se le “olvidara” abrir más de cien sobres con papeletas en las que se elegía al nuevo “enlace sindical”.

La inquilina de doña Elvira resultó ser una maestra soltera y molesta que, en sus muchos ratos libres, siempre escuchaba en el tocadiscos El Reloj, de Lucho Gatica. Y eso, a doña Elvira le recordaba el omega de su esposo, que ya no daba la hora. Pronto la trasladaron a Linares y quedóse la habitación disponible.

Al nuevo jefe de correos, sobrino del gobernador civil, con novia a la espera, le recomendaron los guisos de doña Elvira. Ya venía adoctrinado para “organizar” los votos que llegaran por correo. En el recuento para director de la Azucarera Provincial ganó el que su tío había propuesto, ¡Faltaría más!

Pedro Villarejo

1 Comment Responder

  1. Nadie es más perverso que el sigue órdenes o consignas bajo fraude. La excusa de la lealtad o de la obediencia debida nos define. El superior, con desprecio, nos tasa. Ese es nuestro precio.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

Parvedad de materia

Lo Público es el bienestar del que carecen especialmente quienes más lo necesitan…
Sánchez y Trump

La cumbre

Lo primero que ha hecho Trump al encontrarse en la Cumbre de Turquía con nuestro Presidente de Gobierno ha sido…

El dragón que enseña la cola

El hombre no puede fantasear consigo mismo si no es desde sí mismo…

Duele España

Sólo cuando se sale a la calle de los libros, una penumbra serena nos arrebata del cansancio al que nos…