El rugido de los motores en Malasia ha dejado una primera conclusión clara: Marc Márquez ha vuelto. Y lo ha hecho como suele hacerlo cuando todo encaja: con autoridad, confianza y un ritmo que marca territorio desde el primer día. El piloto español lideró la jornada inaugural de los test oficiales de MotoGP en el Circuito de Sepang, confirmando que su adaptación a Ducati va por el camino más ilusionante posible.
Más de cien días después de su última aparición oficial, Márquez regresó a pista demostrando que las dudas físicas ya forman parte del pasado. Su pilotaje volvió a transmitir seguridad, precisión y una conexión muy natural con la Desmosedici, algo que no pasa desapercibido ni para rivales ni para ingenieros.
Desde las primeras vueltas, Marc dejó claro que no estaba en Sepang para tomárselo con calma. Aunque la mañana tuvo acento familiar —con Álex Márquez marcando el mejor tiempo inicial—, fue el mayor de los hermanos quien acabó imponiendo su ley conforme avanzaba el día.
Su mejor registro, 1:57.018, le permitió liderar la tabla y quedarse muy cerca de romper la barrera del 1:57. Un dato especialmente relevante teniendo en cuenta que se trata de un test y no de un fin de semana de carrera. Márquez superó al italiano Fabio Di Giannantonio y al español Maverick Viñales, confirmando que su ritmo no es puntual, sino sostenido.
Más allá del crono, lo más tranquilizador fue verlo pilotar sin reservas, con cambios de dirección agresivos y una frenada firme. Señales claras de que su última lesión está superada y de que la confianza ha vuelto a instalarse en su box, según apunta Europa Press.
Mientras Marc brillaba, el resto de la parrilla vivía una jornada desigual. Su compañero Francesco Bagnaia terminó algo más retrasado, a más de siete décimas, en una sesión que parecía más centrada en pruebas que en buscar el tiempo.
Aprilia logró colarse en las posiciones delanteras con Marco Bezzecchi, mientras que KTM no encontró sensaciones sólidas y Honda dejó señales positivas con Joan Mir y Luca Marini acercándose al grupo delantero.
La nota amarga la puso Yamaha con la caída de Fabio Quartararo, que decidió abandonar el test para priorizar su recuperación.
Pero el foco del día fue claro. Marc Márquez ha empezado fuerte, Ducati responde y el mensaje al paddock es inequívoco: esta temporada promete emociones… y mucha batalla.