El Barça volvió a demostrar que la Copa del Rey es un terreno que sabe manejar incluso cuando el contexto aprieta. En un partido intenso, con fases de dominio claro y un final cargado de suspense, el conjunto blaugrana se impuso por 1-2 al Albacete Balompié y selló su billete para las semifinales, manteniendo vivo el sueño de revalidar el título.
El escenario no era sencillo. Partido único, estadio entregado y un rival dispuesto a exprimir cada error. Aun así, el Barça mostró madurez competitiva y supo sufrir cuando tocaba.
Desde los primeros minutos, el equipo dirigido por Hansi Flick se adueñó del balón y marcó el ritmo. La presión alta, la circulación rápida y la movilidad ofensiva fueron claves para incomodar al conjunto manchego. En ese contexto, destacó la conexión entre Lamine Yamal y Robert Lewandowski, con constantes intercambios que desordenaban la defensa local.
El primer golpe llegó justo antes del descanso. Una recuperación tras presión permitió a Frenkie de Jong lanzar el ataque y asistir a Lamine Yamal, que definió con una frialdad impropia de su edad. El 0-1 reflejaba lo visto sobre el césped: control, paciencia y eficacia.
Tras el descanso, el Barça no bajó el ritmo. Avisó Dani Olmo y poco después llegó el segundo tanto. Un córner bien ejecutado acabó con el remate de cabeza de Ronald Araújo, símbolo del carácter competitivo del equipo.
Con el 0-2, el Barça parecía tener el partido bajo control, pero el fútbol rara vez concede finales tranquilos. El Albacete tiró de orgullo y empuje, y encontró premio con el gol de Javi Moreno, que devolvió la emoción al tramo final.
Ahí apareció la versión más práctica y solidaria del conjunto culé. Los cambios ayudaron a sostener el ritmo y a cerrar espacios, aunque el empate estuvo cerca. En una de las últimas acciones, Fran Gámez tuvo el 2-2, pero una intervención salvadora de Gerard Martín sobre la línea evitó el desastre.
Con el pitido final, el Barça respiró aliviado. No fue un triunfo brillante de principio a fin, pero sí una victoria de equipo grande, de las que se construyen desde la concentración y el oficio. Las semifinales ya esperan, y el vigente campeón sigue firme en su objetivo de volver a levantar el trofeo.