Los NO-Derechos de los Presos en España. Conclusiones

30 de agosto de 2025
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Puertas de cárcel I Freepik

“[..] servía [la cárcel] de heredad y bolsa a los que la tenían a cargo, que de los delitos hacían mercancía y de los delincuentes tienda, trocando los ladrones en oro, y los homicidas en buena moneda.” Francisco de Quevedo—’La hora de todos y la fortuna sin seso’

Hemos llegado al final de esta serie de artículos, aunque no es el fin de las denuncias sobre los abusos y la dejadez de la administración para con nuestros presos. Seguiremos denunciando, seguiremos sacando a la luz los delitos, que día tras día, cometen nuestros carceleros, e intentaremos que visiten sus maravillosos establecimientos, pero por la parte de adentro, esa que nunca visitan.

Ese es el objetivo de esta serie en particular y de casi todos mis artículos en general. Denunciar el No cumplimiento de las leyes. No estoy pidiendo nuevos derechos para los presos, ni más comodidades, ni tan siquiera la libertad. Lo que se denuncia aquí es que existen una serie de derechos consagrados en nuestra Carta Magna, en convenios internacionales ratificados por España, en leyes orgánicas y reglamentos que no se cumplen de manera efectiva, que se obvian y que se conculcan sistemáticamente.

Tengo que dar las gracias a todos aquellos que se han molestado en añadir unas palabras a los artículos en los comentarios a los mismos. Casi todos han sido confirmando lo que se dice y agradeciendo lo que se denuncia. En algunos noto que esas personas han estado dentro y han sufrido lo que yo he sufrido en mis propias carnes. Se nota.

También ha habido comentarios en contra o al menos así lo he entendido yo. Creo que debo contestar a estos comentarios. Jamás podré estar en contra de quien no está de acuerdo conmigo. No estaré de acuerdo con lo que dicen, pero lucharé hasta la muerte por defender que aporten su opinión.

Aquí dejo algunos de ellos.

Jacobo—Comentario al Cap. 4 Registros y cacheos.

Comentario: 

Muy buenos artículos.
Cuando termine esta serie, le propongo una idea para tratar: Los No derechos de las víctimas.
El No derecho de la familia de Marta del Castillo a poder enterrarla.
El No derecho del ‘abuelillo’ a salir de su casa tranquilo después de ser atracado al recoger su pensión en una sucursal bancaria.
El No derecho de los enfermos de ELA u otras enfermedades a recibir una atención digna porque políticos delincuentes malversan dinero público.
El No derecho del niño abusado a disfrutar de una infancia normal.
Y así, un largo etcétera.

Ragnar dice:

«A ver cuándo escribe usted sobre los NO derechos de las víctimas en España.
El No derecho del abuelo a sacar su pensión sin que se la roben.
El No derecho de la familia de Marta del Castillo a poder enterrarla.
El No derecho de la chica violada en Alcalá de Henares a pasear tranquilamente.
El No derecho de Diana Quer a vivir.
El No derecho de los niños víctimas de abusos sexuales a no sufrir traumas.

A ver cuándo escribe usted sobre los NO derechos de las víctimas.»

Segismundo dice:

«A ver cuándo escribe usted sobre los No derechos de las víctimas.
Usted me habla de los No derechos de los presos, por ejemplo, de los No derechos del preso Miguel Carcaño.
Pero nunca me habla, nunca me escribe, del No derecho de su víctima, Marta del Castillo, a ser enterrada.»

Por supuesto que hay que acordarse de las víctimas, recordarlas y hacer todo lo posible por paliar los efectos que pueda tener en ellas la comisión de un delito. Faltaría más. Por ello existe una ley, el estatuto de la víctima, donde se recogen esos derechos. Las víctimas tienen una serie de derechos por el mero hecho de ser víctimas, se recoge en la ley. Y lo más importante, se cumple.

La diferencia entre esa ley la Ley Orgánica General Penitenciaria es que el estatuto de la víctima se cumple, se lleva a efecto. Las víctimas tienen una serie de derechos, y esos se cumplen porque hay dinero, personal, medios y ganas. Y la LOGP no.

Lógicamente hay cosas que no se pueden hacer. No se le puede devolver la vida a Diana Quer. Y aunque ejecutemos al “Chicle” Diana Quer no volverá a la vida. Tampoco podemos torturar o drogar a Miguel Carcaño para que diga donde han escondido o enterrado a Marta del Castillo.

Si alguno de estos amables comentaristas quiere saber lo que yo pienso sobre cómo se debe tratar con esta gente, tan solo tienen que leer mis dos novelas: El inocente asesino donde trato la pederastia y la combato por lo sano, y Sueños penitenciarios donde trato la corrupción y la soluciono de manera harto eficaz. Pero no dejan de ser novelas.

No podemos castrar a los violadores o a los pederastas, ni física ni químicamente. No podemos torturar o drogar a nadie para que nos dé la información que no quiere darnos. Eso es respetar la ley y los derechos de todas las personas.

Si no estás de acuerdo con esas leyes, con esos derechos, si lo que quieres es que un asesino o un pederasta no tenga derechos, lo que debes hacer es luchar por cambiar la ley y no pasártela por el forro de los cojones, ya que si actúas así, te conviertes en uno de nosotros, en un delincuente, como esos a los que quieres privar de derechos.

Y recordar lo que dijo Javier Urra en la Revista de estudios de Juventud en septiembre de 2003:

“Porque para honrar a la víctima, no hay por qué denostar y deshumanizar al agresor, la sanción no tiene que ser una pena y menos privativa de libertad en Centros de Reforma que en alguna ocasión podrían ser llamados “Deformatorios”.

 El siguiente comentario debe tener una contestación diferente, aparte.

Comentario de Carlos al Cap. 4 Registros y cacheos.

¿Sabéis cómo entran las drogas en las prisiones? Justo en los genitales internos y en los anos de los familiares durante los vis a vis.
Sí: madres, padres, hermanos, esposos y esposas introducen droga en las cárceles, que una vez dentro proporciona dinero y poder a quien la distribuye. ¡Ah! Y también están los presos y presas que vuelven de permiso… pobres de ellos si regresan sin droga para los de dentro. ¿Qué os pensabais? ¿Que están en la cárcel por ser angelitos y angelitas?»

Por supuesto que hay familiares que meten droga en la cárcel. Por supuesto que los mismos presos meten droga cuando vuelven de permiso, para ellos o coaccionados por otros presos. Sin duda. Por supuesto que a la cárcel vamos los delincuentes y no somos angelitos ni angelitas. No obstante, me gustaría que el Sr. Carlos me contestara a una pregunta:

Durante la pandemia del Covid-19 estuvimos tres meses encerrados sin tener contacto con el exterior. Sin visitas, ni tan siquiera por cristales, donde no hay contacto físico. Sin embargo, la droga seguía entrando en prisión. Yo fui testigo de ello. Yo vi con mis propios ojos como en el módulo 1 de Estremera los funcionarios de prisiones supervisaban el trapicheo de la droga, yo vi como autorizaban y supervisaban el traspaso de la droga dentro de pelotas de tenis del módulo 1 al 2. ¿Quién introducía la droga durante esos meses?

Los funcionarios de prisiones necesitan que los presos estén calmados y si eso se consigue con droga, pues bienvenida sea. Y no seamos ingenuos, de la droga que entra en prisión, el 10% la introducen los presos y sus familiares, y el resto lo hacen los funcionarios de prisiones, que además lo hacen de manera coordinada y mafiosa.

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