Liberadas seis mujeres víctimas de explotación sexual

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Guardia Civil
Agente de la Guardia Civil en el lugar donde las mujeres se prostituían

Las víctimas eran captadas en países de Sudamérica ofertándoles actividad laboral como camarera de bar o scort

La operación ha sido llevada a cabo por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Zaragoza que realizó una de las inspecciones rutinarias en un local donde se ejerce la prostitución.

Fruto de estas pesquisas se liberaron a seis mujeres víctimas de explotación sexual en un local en Garrapinillos, barrio ubicado en Zaragoza, y se han detenido a 2 personas, e investigado a una tercera residente en Sudamérica.

Los agentes observaron durante la inspección, cómo las tres mujeres que allí se encontraban trabajando, junto con otra que desempeñaba funciones de responsable, se mostraron muy alteradas ante la presencia de los agentes. Al mismo tiempo que quien llevaba las voz cantante era principalmente la responsable de todas ellas.

También los agentes pudieron comprobar que estas mujeres apenas salían del establecimiento y que sus pasaportes tenían números correlativos así como la misma fecha de entrada en este país, estando todas en situación irregular. Cabe destacar, que una de las víctimas se encontraba enferma, muy demacrada y a pesar de eso la obligaban a seguir trabajando.

Por eso, los agentes procedieron a realizar una entrevista con estas mujeres a solas para determinar la real situación en la que se hallaban, percatándose que las tres mujeres nada más llegar a España fueron trasladadas al local para explotarlas.

La Guardia Civil inició una investigación poniéndose de manifiesto que se trataba de un caso de explotación sexual por parte del responsable del local junto con su pareja sentimental, que desempeñaba las funciones de madame, con la colaboración de una mujer en Sudamérica que sería la encargada de captar a las futuras víctimas.

No podían costearse al gasto del viaje

Las mujeres, vulnerables por su situación económica en su país no podían costearse el gasto del viaje a nuestro país, por lo que la red les facilitaba los billetes de vuelo hasta Madrid, trámites de los pasaportes, alojamientos de hotel y dinero de manutención.

Al aterrizar, o bien eran recogidas en el propio aeropuerto o tras coger un autobús a Zaragoza eran captadas por el propietario del establecimiento de Garrapinilos, para trasladarlas directamente a dicho local, donde esperaba su pareja para informarles en qué iba a consistir su trabajo real en España.

La red captaba a chicas extranjeras en sus países de origen. Para ello, una mujer relacionada con la encargada del local de Garrapinillos se encargaba de ofertar a chicas jóvenes viajar a España para trabajar como camareras de bar o como scort, donde ganarían dinero y estarían bien cuidadas.

Saldar la deuda

Al llegar eran informadas de la deuda que habían adquirido con los mafiosos de la red, una deuda que oscilaba entrer los 1800 y 3000 euros, y que para abonarla todos los trabajos que realizasen con los clientes serían cobrados íntegramente para saldar dicha deuda.

Ante el compromiso económico contraído no tenían otra salida que ejercer la prostitución, encontrándose incluso con miedo ya que la responsable del local, continuamente les decía que al estar en situación irregular, si efectuaban salidas y eran identificadas por la policía, las deportarían.

También les informaban que tenían que alojarse en el propio establecimiento, no pudiendo salir del mismo si no era con permiso y sin poder relacionarse con nadie externo a su trabajo, estando permanentemente controladas por los integrantes de la banda.

Había fuertes medidas de seguridad, como el control visual por cámaras de videovigilancia, un perro de raza peligrosa para guardar el inmueble, o el traslado de las chicas por los propios integrantes de la red.

Beneficios económicos

Durante la investigación se pudo determinar que la única finalidad de esta red era obtener beneficios económicos, no preocupándose por la salud ni seguridad de sus empleadas, a las que obligaban a trabajar incluso estando enfermas y eran aleccionadas al consumo de drogas si los clientes se lo pedían o a que no se defendieran ante algún tipo de agresión.

Ante estos hechos, los investigadores realizaron un registro en el local de Garrapinillos, donde fueron detenidos los dos responsables de la red (propietario del local y la madame). A los detenidos se les imputan los supuestos delitos de pertenencia a organización criminal para la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y favorecimiento de la inmigración irregular.

Las seis víctimas liberadas actualmente se encuentran en ONGs. Los detenidos han ingresado en prisión. La tercera persona que ha sido investigada, que reside en un país de Sudamérica, se le investigó por los mismos delitos.

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