El verano trae vacaciones, piscinas y más tiempo al aire libre, pero también aumenta la aparición de algunas infecciones. Las gastroenteritis, las otitis relacionadas con el baño y los problemas derivados de determinadas picaduras se encuentran entre los más habituales durante estos meses, según explica la especialista en enfermedades infecciosas Nerea Carrasco.
Las altas temperaturas facilitan la proliferación de microorganismos cuando los alimentos no se conservan adecuadamente. Para reducir el riesgo de diarreas y gastroenteritis, la experta aconseja respetar la cadena de frío, especialmente durante excursiones, viajes y comidas fuera de casa.
Las piscinas y otras actividades acuáticas también pueden favorecer las otitis externas, particularmente entre niños y adolescentes. A ello se suma una mayor exposición a insectos y garrapatas debido al incremento de las actividades en entornos naturales. Tras una picadura de garrapata conviene observar la zona y buscar atención médica si aparecen fiebre, alteraciones en la piel u otros síntomas.
Los viajes internacionales requieren igualmente cierta planificación. Algunas enfermedades pueden prevenirse mediante vacunas o tratamientos específicos. Por este motivo, Carrasco recomienda acudir a una consulta especializada entre cuatro y ocho semanas antes de viajar a destinos con determinados riesgos infecciosos y adoptar medidas preventivas para disfrutar del verano con mayor seguridad.