La embajadora

4 de mayo de 2023
1 minuto de lectura
Isabel Celaá
Isabel Celaá. / EP

A veces la realidad no puede soportarse sin exclamaciones que sirvan, al menos, de desahogo. El Eclesiastés nos enseña que hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír; un tiempo para hacer duelo y un tiempo para bailar. Hay un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas.

La ministra Isabel Celaá, en su ley de enseñanza, tiró las piedras que pudo contra la religión católica y su ensamblaje en el organigrama común de los estudios, imponiendo el disparate de que los hijos son del Estado, que apenas si los padres tienen algo que ver en ellos. Y es el Estado, el suyo, el que dejó las clases de religión como hoja de otoño inservible y degradada.

Ya que la Iglesia tiene por bandera poner la otra mejilla cuando le parten la cara, doña Isabel nos representa en el Vaticano como embajadora.
pedrouve

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

EE UU emite una orden de detención contra Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas de Hermanos al Rescate

La Fiscalía General de Florida acusa al expresidente cubano de conspiración para cometer asesinato en primer grado por la muerte…

El Gobierno de Francia ordena toques de queda parciales en algunas ciudades ante los disturbios durante las protestas

La Policía de París vincula los últimos arrestos con intentos de saqueo, mientras el órgano de control policial investiga ya…

Un colectivo crítico de Esquerra rechaza el acuerdo con Podemos y la candidatura de Rufián

El grupo cree que la alianza pone en riesgo la identidad independentista del partido y exige explicaciones a la dirección…

Las reformas que se quedan en el aire y tendrá que afrontar el nuevo Congreso

La próxima legislatura deberá abordar propuestas autonómicas y reformas estatutarias que no han completado su tramitación parlamentaria, como vivienda protegida…