La embajadora

4 de mayo de 2023
1 minuto de lectura
Isabel Celaá
Isabel Celaá. / EP

A veces la realidad no puede soportarse sin exclamaciones que sirvan, al menos, de desahogo. El Eclesiastés nos enseña que hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír; un tiempo para hacer duelo y un tiempo para bailar. Hay un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas.

La ministra Isabel Celaá, en su ley de enseñanza, tiró las piedras que pudo contra la religión católica y su ensamblaje en el organigrama común de los estudios, imponiendo el disparate de que los hijos son del Estado, que apenas si los padres tienen algo que ver en ellos. Y es el Estado, el suyo, el que dejó las clases de religión como hoja de otoño inservible y degradada.

Ya que la Iglesia tiene por bandera poner la otra mejilla cuando le parten la cara, doña Isabel nos representa en el Vaticano como embajadora.
pedrouve

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

El BCE mantiene los tipos en el 2% tras recortarlos siete veces consecutivas

La guerra en Oriente Próximo obliga al BCE a subir los tipos al 2,40% ante el mayor repunte de la inflación en tres años

El organismo europeo retoma el endurecimiento de su política monetaria para frenar la presión sobre los precios provocada por la…

El PSOE pierde cinco puntos tras los casos Leire y Zapatero y ve recortada su ventaja a 4,2 puntos sobre el PP

la reducción de la ventaja socialista refleja un cambio en el equilibrio de fuerzas y confirma que el debate político…

Un juez autoriza a la UCO investigar las cuentas del novio de Ayuso desde 2014

Por el momento, el magistrado ha considerado prioritario examinar la información financiera antes de ampliar las pesquisas a otros ámbitos…

Un petrolero se incendia frente a Omán tras un incidente en la sala de máquinas

Las autoridades marítimas han recomendado a los barcos que transitan por la zona extremar las medidas de seguridad y comunicar…