La defensa de Zapatero atribuye al rey Abdalá de Arabia Saudí las joyas de 1,3 millones halladas en su despacho

23 de septiembre de 2026
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El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero | EP

El expresidente sostiene que los tres juegos de rubíes, esmeraldas y zafiros —más del 90% del valor tasado— fueron un regalo personal entregado en La Moncloa durante la visita oficial del monarca saudí en junio de 2007, y pide al juez que, si no le basta la explicación, envíe una comisión rogatoria a Riad para que la Corte Real lo certifique

José Luis Rodríguez Zapatero ha roto su silencio sobre las joyas intervenidas en su despacho. En un escrito de alegaciones presentado este miércoles, 23 de septiembre, ante la Sección de Instrucción del Tribunal Central de Instancia, Plaza n.º 2, en la pieza separada abierta dentro de las Diligencias Previas 77/2024-S, su defensa, dirigida por el catedrático Víctor Moreno Catena, afirma que la parte más valiosa del lote procede de un obsequio del rey Abdalá bin Abdulaziz al Saud, entregado en la residencia familiar del entonces presidente del Gobierno, en el Palacio de la Moncloa, con motivo del viaje oficial del monarca a Madrid los días 18 y 19 de junio de 2007.

El escrito responde al dispositivo cuarto del auto del 21 de septiembre, notificado ese mismo día. En esa resolución, el juez José Luis Calama concedía a la defensa tres días para aportar la documentación en su poder sobre las joyas halladas en su oficina. Algunos medios habían adelantado que el expresidente no pensaba ofrecer nuevas explicaciones en ese plazo, al entender que la fórmula del auto no le imponía obligación alguna. El escrito, fechado dentro del plazo, desmiente esa previsión.

Tres juegos gemelos, doce piezas

Según la defensa, el regalo consistía en una colección de tres juegos de joyería de estructura y diseño tradicional idénticos, diferenciados únicamente por sus gemas. Cada uno incluye collar, pulsera, sortija y pendientes en oro blanco de 18 quilates con diamantes talla brillante: uno con rubíes, otro con esmeraldas de origen zambiano y un tercero con zafiros. En total, doce piezas que el escrito identifica una a una con los números del auto de 12 de junio y del informe de tasación de Ansorena, y que representan, según la propia defensa, más del 90% del valor total atribuido al lote. El escrito describe el regalo como una atención «estrictamente personal», aceptada por deferencia hacia el monarca, y asegura que las piezas permanecieron guardadas durante diecinueve años junto a joyas de origen familiar y regalos de amigos, «sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material».

Las cartas a la Corte Real

La defensa revela que Zapatero escribió el 16 de junio de 2026 —dos días antes de declarar como investigado— al jefe de Protocolo de la Corte Real saudí, a través de la Embajada de Arabia Saudí en Madrid, para pedirle que confirmara los hechos «en la forma que estime más oportuno». En esa carta, que se aporta traducida al francés, inglés y árabe, el expresidente describe el obsequio en los mismos términos que ahora traslada al juzgado. El 12 de agosto envió una segunda misiva por la misma vía, anunciando que solicitaría la cooperación judicial internacional. El escrito no menciona que la Corte haya respondido a ninguna de las dos.

Por ello, la defensa pide al instructor que, si considera insuficiente la explicación, libre «a la mayor brevedad posible» una solicitud de asistencia judicial internacional al Reino de Arabia Saudí, al amparo del artículo 193 de la LECrim y del principio de reciprocidad. La comisión rogatoria preguntaría a la Jefatura de Protocolo si la Corte entregó un obsequio personal a Zapatero en La Moncloa durante aquella visita y si este consistía en los tres juegos descritos en el informe de Ansorena.

Rechazo a la tasación de 1,3 millones

La defensa no acepta la valoración de 1.323.915 euros que sirvió de base al auto de 12 de junio. Recuerda que Ansorena calculó un «valor de mercado de reposición», es decir, lo que costaríañ una joya equivalente nueva en el mercado primario en junio de 2026, impuestos incluidos, un criterio propio de las pólizas de seguro que, según el escrito, no permite saber cuánto valían las piezas en 2007.

El juez ya ha movido ficha en ese frente: ha encargado una nueva tasación a Joyería Yanes, y los peritos deberán establecer la antigüedad aproximada de las piezas y fijar un valor del lote, que Zapatero considera muy inferior a los 1,3 millones. Entre los extremos que deben analizar figura la identificación, si es posible, de la zona geográfica de fabricación de las joyas de mayor valor y del posible origen de las gemas, una pericial que podrá contrastar la versión saudí.

Sobre las 67 piezas restantes, el escrito sostiene que son herencia familiar, recuerdos y regalos de amistad que apenas suman en torno al 6,8% del valor estimado: once fueron consideradas sin valor y otras 25 no llegan a los 1.000 euros. Ya en el registro, la secretaria personal de Zapatero, Gertrudis Alcázar, explicó a los agentes que la caja fuerte pertenecía al expresidente y a Sonsoles Espinosa, y que parte de las joyas procedían de la herencia de ella y de regalos de viajes.

El origen de la pieza separada

La pieza se abrió por auto de 12 de junio de 2026, tras el hallazgo de las joyas en la entrada y registro practicada el 19 de mayo en el despacho del expresidente. El juez apreció indicios de un delito contra la Hacienda Pública (arts. 305 y siguientes del Código Penal) y de contrabando (arts. 2 y 3 de la LO 12/1995), al no constar documentación fiscal ni aduanera sobre la procedencia de las piezas, aunque dejó abierta al investigado la posibilidad de «neutralizar» esos indicios con prueba documental o explicativa. El 18 de junio, Zapatero se acogió a su derecho a no declarar sobre este asunto y prometió justificar el origen de las joyas «a la mayor brevedad posible».

La explicación llega tres meses después y deja abiertas varias cuestiones que el escrito no aborda. La principal: el tratamiento que debía darse a un regalo de ese valor recibido por un presidente del Gobierno en ejercicio de manos de un jefe de Estado extranjero, durante una visita oficial y en la residencia oficial de La Moncloa. La defensa insiste en su carácter «estrictamente personal», pero no explica si el obsequio fue declarado o comunicado en algún registro. Tampoco aclara por qué, si la Corte saudí ha sido requerida dos veces desde junio, no consta respuesta alguna. La decisión de enviar o no la comisión rogatoria queda ahora en manos del juez Calama.

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