Me despierto el lunes día 31 de marzo y veo a la energúmena de la vicepresidenta del Gobierno, Montero, cargando contra los jueces y juezas que han absuelto a Dani Alves. Y la entiendo. Está en clave electoral. Tiene que vocear, que gritar, que cargar contra las magistradas que se salgan del buen camino marcado por las feminazis que mantienen a este Gobierno títere.
Hay jueces buenos, como los que archivaron las denuncias sobre la financiación ilegal de Podemos, los que condenaron a la manada de Pamplona (menos al díscolo que emitió un voto particular), los que investigan a la pareja de Ayuso, etc. etc.
Hay jueces malos, como los que absuelven a Dani Alves, los que investigan a nuestra amantísima presidenta o al hermanísimo de nuestro amado líder, o los que investigan a VOX, o los payasos de la Audiencia Nacional que se preocupan más por salir en la tele que por impartir justicia y en contentar a sus amos para no caer en desgracia y así poder tener un lugar en algún gobierno que venga. Están los jueces malos que investigan a Ábalos y Koldo, a Santos Cerdán, a Ángel Víctor Torres o a la mismísima María Jesús Montero. En esos casos hay que respetar la presunción de inocencia.
En fin. Cuando un robagallinas como yo le llama a una jueza vaga e inepta, aunque puedas demostrar que lo es, te condenan por injurias, como me pasó cuando le dije a la Jueza de vigilancia penitenciaria de Logroño lo que pensaba de ella cuando a pesar de que la ley lo dice muy claro se quiso desentender de resolver un asunto y cuando se lo devolvieron tardó 14 meses en dictar Auto, 14 meses en un proceso que se repite cada dos meses como es el tema de los permisos penitenciarios. Vaga e inepta. Me condenaron a 3 meses de multa.
La vicepresidenta dice que es una vergüenza, que los jueces son machistas, patriarcales, partidistas, misóginos y alguna lindeza más, como la “tetas de pera” Ione Belarra, o la “vendebragas” Irene Montero, que no se reservan nada cuando califican a los jueces y juezas “malos”. Malos para ellos, ellas y elles.
Mucha queja de todas las asociaciones de jueces, mucha palabrería, pero seguro que los progresistas “Jueces para la democracia” (Hay que tener cojones para ponerle ese nombre a una asociación de jueces de España) no presentan una querella contra todas las “bocachanclas” del gobierno y afines.
Lanzo un mensaje para todos los imbéciles que votan al PSOE (Hoy partido comunista). Tanto que habláis del nazismo y de la extrema derecha y del peligro que conlleva votarla, del cordón sanitario que hay que tender para aislarlos, etc. esos a los que votáis siguen a rajatabla los principios de propaganda de Paul Joseph Goebbels, quien fue uno de los más cercanos colaboradores de Hitler y ministro de Ilustración Pública y Propaganda, algo como lo que quieren hacer vuestros progres amigos.
Estos principios son los siguientes:
Principio de orquestación: La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.
Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad.
Principio de verosimilitud: Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.
Principio de silenciación: Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
Principio de exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea en amenaza grave.
Principio de vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada, y su compresión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
Principio de simplificación y del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
Principio de renovación: Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
Principio del método de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en una suma individualizada.
Principio de transposición: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
Principio de unanimidad: Llegar a convencer a mucha gente de que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.
Principio de transfusión: Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
¿Os suena de algo lo que habéis leído? ¿No os dais cuenta de que los verdaderos nazis son ellos?
Brillante artículo de Alfonso Pazos. desmenuza las reglas goebbelianas con valentía y leyéndolas uno se acuerda de nuestros gobernantes. Aleccionador artículo.
Buena crónica, interesante
Esta vicepresidenta quiere cargarse el estado de Derecho. No sabe ni dónde tiene la cara y va de feminazi. OTRA estúpida más del panorama nacional. político.
Articulo muy clarificador sobre cómo nos engañan