Este estudio sobre el estado de las cárceles españolas sigue apuntando las carencias, tanto de las políticas criminales en general como en las políticas penitenciarias en particular y así estudia cómo ha ido disminuyendo la utilización del régimen cerrado o primer grado y el aumento de la utilización del tercer grado, tal y como obliga la LOGP, pero que todavía se queda muy por debajo de lo que realmente es necesario.
Habla de los permisos penitenciarios, de su aumento y de la ínfima tasa de no reingresos. Lo que olvidan los autores es de decir que la mayor tasa de no reingresos se produce, no durante el primero o los primeros permisos, sino durante los últimos cuando el interno lleva cuarenta o cincuenta permisos y no ve todavía ni un atisbo de que la junta le vaya a progresar al tan ansiado tercer grado.
Sigue el estudio hablando sobre los controles que se llevan a cabo en ese tercer grado, sobre la prisión preventiva, de la cual se abusa sobre manera en este país, de tal forma que se nos ha llamado la atención desde Europa en más de una ocasión sobre ello, entran de lleno en el estudio de la tipología delictiva, dejando constancia estadística de que la cárcel es tan solo para los “robagallinas” pero que los delincuentes de “cuello blanco” donde se incluyen los políticos, no entran.
Hablan sobre los traslados, pero no saben, ya que eso tan solo lo sabemos los presos que hemos sufrido en nuestras carnes una “cunda”, las condiciones precarias, insalubres e inhumanas en las que se efectúan dichos traslados. Tuvieron que ser los presos “catalinos” los que denunciaran esa situación y a raíz de dicha denuncia se modificaron las “perreras” en las que nos trasladaban a los presos. Lo que no ha cambiado es el “autobús” y lo pongo entre comillas porque menos “autobús” se puede llamar de cualquier manera. Tampoco entran de lleno en lo que solemos denominar como “turismo penitenciario” al sufrir una “cunda” o traslado, al pasearte por todas las cárceles de España y tardar hasta tres o cuatro meses en llegar a tu prisión de destino.
También tocan el tema de las muertes en prisión, pero lo hacen según las estadísticas oficiales. Según la tabla que adjuntan y tan solo viendo el año 2008 podemos decir que han muerto en las cárceles españolas 227 presos de los cuales 19 fueron suicidios; 4 por agresiones; 32 murieron de “muerte natural” por el VIH; 117 por otras muertes naturales y 60 por sobredosis.
Sin comentarios, aunque alguno dirá que son pocos.
Sobre las actividades formativas y el nivel educativo, hay que decir que sube considerablemente las personas presas que estudian, tanto para sacarse el Graduado Escolar y la ESO como en ciclos formativos de FP, y también han subido considerablemente los estudios universitarios.
Sobre las actividades culturales y deportivas, quitando los números que están sacados de las tablas que facilita la DGIP sólo queda que no se hace mención alguna a que todas las actividades culturales y deportivas que se realizan en prisión se llevan a cabo gracias al sufrido trabajo de las ONGs y asociaciones privadas que son las que las organizan solventando las numerosas trabas que ponen nuestros carceleros, ya que hay que recordar que cada actividad conlleva que haya que dedicar algún funcionario a vigilar y eso les molesta sobremanera, ya que les interrumpes su programa favorito de TV o su coloquio sobre la liga de fútbol.
Sobre la libertad condicional, la suspensión de la ejecución de la pena de prisión y las medidas de seguridad y los trabajos en beneficio de la comunidad, tan solo se muestran los números que facilita la DGIP. Sin comentarios.
Para terminar el artículo de hoy nos centramos en el apartado de Los recursos humanos. Mostrando dos tablas, los autores reflejan en su estudio la dispar proporción de crecimiento entre presos y funcionarios. El número de presos creció entre 1999 y 2008 de 38.281 hasta 63.517, un 66%. Los funcionarios crecieron en los mismos años de 18.930 a 23.256, un 23%. Pero lo peor de todo es la falta de crecimiento del personal dedicado a tratamiento, que es, en teoría, la principal función de la cárcel, no la mera reclusión, no el mero apartamiento de la sociedad.
Así, recuerdo que el pasado 11 de diciembre, el responsable de las prisiones del País Vasco dijo durante su intervención en el II Congreso de Derecho Penitenciario del País Vasco, que estaba previsto doblar el personal de tratamiento de las cárceles vascas. Si, por ejemplo, en la cárcel de Martutene hay una psicóloga, pues haya dos. Para 350 presos de los cuales más de 200 padecen trastornos mentales. Un gran logro.
Falta personal en las oficinas, falta personal en tratamiento, la última hornada de funcionarios de régimen que han entrado en esa cárcel, lo han sido desde una bolsa de trabajo, no han estudiado, no se han preparado. De cajera del Eroski ha pasado a vigilar un centenar de presos hacinados y en estado de ebullición. Cuando la llamaron porque un preso se había cortado las venas en juliana y accedió a la celda, se derrumbó y llorando se fue a la pecera. Al preso los atendieron sus propios compañeros.
La última que me ha pasado en esta cárcel ha sido que, en un recurso de un permiso denegado a un preso en la Junta de octubre, los miembros y “miembras” de la Junta han mandado al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria los informes que redactaron para la denegación del permiso de febrero. No es que sean los mismos con distinta fecha, son los mismos con fecha de febrero.
Y lo peor es que ni la fiscalía ni la jueza de vigilancia hacen o dicen nada. Se limitan a mandar los papeles de un lado para otro sin leerlos, sin prestar atención y sin preocuparse lo más mínimo por el estado de los presos. Lo dicho, les importamos una puta mierda a todos.
(Continuará)
Alfonso Pazos Fernández
Lleva toda la razón el artículo. los ricos salen pronto con buenos abogados y a los pobres ni les notifican la libertad. Con nozco un caso
los carceleros son los peores y más malos
Con los presos políticos de ETA se han cometido muchas barbaridades. Lo sé bien..
La salud en las cárceles es muy mala y muchos mueren mal atendidos.
Totalmente de acuerdo con el articulista
!!Cuánta razón tiene el señor Pazos!! enhorabuena por su artículo
El artículo describe una realidad sangrante pero real. Menos mal que hay quien se atreve a escribirlo. Gracias don Alfonso